Silvia Ederra: “Quiero seguir jugando y retirarme es la última opción”

La jugadora navarra Silvia Ederra (34 años, Estella) lo tiene claro. Dejar de jugar al balonmano, ese deporte que pudo practicar desde los 8 años y durante 14 temporadas en su ciudad natal, no es una alternativa.

NAGORE ODRIOZOLA | 13 JUNIO DE 2018

Y no lo es a pesar de las circunstancias complicadas por las que atraviesa su futuro deportivo. Su etapa en el Balonmano Bera Bera se cierra tras seis años y 13 títulos a sus espaldas, y ahora busca nuevo objetivo. Deportivo y personal, ya que aún tiene “mucha guerra que dar”. Hace 7 años y a consecuencia de un grave accidente estuvo a punto de tener que retirarse, pero la jugadora de Estella tenía otros planes. Los tuvo entonces y también los tiene ahora. Revista Líderas hizo balance de su trayectoria y pudo ser testigo de la situación emotiva que atraviesa la pivote, así como de lo tajante que se muestra con respecto a su futuro: “Yo decidiré cuando me retiro”.

P.- Según cuentas, una de las sensaciones más inexplicables es aquella que te provoca ganar un título, ¿ha sido igual en esta última ocasión?

R.- Lo cierto es que cada título provoca unas sensaciones diferentes. Sólo nosotras sabemos el trabajo que lleva detrás, todo el sufrimiento, el sacrificio… por tanto, cada título es una recompensa a todo ese esfuerzo. De los 13 títulos que he ganado en Bera Bera, te puedo decir que cada uno ha provocado una sensación diferente.

… mi único pensamiento era que quería ganar y que quería irme con un título; no podía pensar en nada más.

P.- 13 títulos se dice pronto, pero ¿dirías que te acuerdas de todos?

R.- Del momento de ganarlos no [se ríe], pero tengo todas las medallas puestas en la pared y me acuerdo de cuáles son cada una, porque eso se te queda grabado. Los años y la gente con la que has estado ganando esos títulos, es algo que no se olvida. Recuerdo sobre todo cuando ganamos el ‘triplete’, por ejemplo, y este último también, ya que después de no haber ganado la Copa de la Reina significa mucho. Al fin y al cabo, para mí supone irme de Bera Bera con un título, que era lo que quería.

P.- El hecho de saber que te marchabas de Bera Bera, ¿ha podido marcar de alguna manera este último trofeo?

R.- Sí, la verdad. Por ejemplo en cuanto a la Copa de la Reina, que justamente antes de ir allí me enteré que no contaban conmigo, me sirvió para darlo todo. Creo que me salió una copa muy buena, aunque fuera muy complicado dadas las circunstancias. Pero sin embargo, los dos últimos partidos [se encuentra visiblemente afectada] sí que noté un bajón de rendimiento. Es que al final la cabeza… mi único pensamiento era que quería ganar y que quería irme con un título; no podía pensar en nada más.

P.- Entonces, para ti sí que era importante irte ‘por la puerta grande’…

R.- Eso es. Es que, encima, el hecho de perder la Copa para mí personalmente supuso mucho sufrimiento por esa razón; porque al final quería un título más y si podían ser dos, pues dos. Es verdad que pusimos toda la carne en el asador en Málaga, pero nos salió mal y fue duro. Por eso, el haber ganado la liga después, supone mucho más.

P.- Precisamente tú llegaste a Bera Bera en la temporada donde se empezaron a recolectar prácticamente todos los títulos, ¿qué balance harías de tu trayectoria?

R.- Pienso que he ido mejorando poco a poco. Siendo sinceras, yo creo que ahora es el mejor momento en el que estaba. Evidentemente después de un accidente te cuesta más recuperarte pero el año pasado ya noté un subidón en ese sentido: perdí peso y físicamente mejoré mucho, hasta recuperé bastante fuerza en las piernas que había perdido en su momento por todo esto. Por eso digo que creo que he tenido una proyección ascendente. Hasta he escuchado a la gente decirme que soy como “el buen vino, que cuantos más años parece que iba mejorando más” [se ríe]. Hay incluso gente que no se lo cree cuando les digo que sigo jugando con 34 años, se preguntan “¿y estás así?”. Se supone que tienes un desgaste pero yo soy de las que piensan “hasta que el cuerpo aguante y a seguir peleando”. Y aquí sigo, luchando por mi sueño.

R.- La vida laboral del deportista es prematura comparándola con otros oficios, pero ¿te molesta que te cataloguen como una ‘jugadora mayor’ y se replantee tu continuidad en el balonmano?

R.- No me molesta que me pregunten por la edad porque yo digo que la edad está en el carnet de identidad y no se puede cambiar. Creo que depende un poco como estés físicamente, claro está. Lo que sí me molesta es que se me quiera retirar antes de que yo lo decida. Eso sí que me molesta. Lo de preguntar por la edad y demás, yo siempre he sido de decir que “soy veterana” y bromear con mis compañeras. Porque al final, gracias a dios, no he tenido ninguna lesión grave más que el accidente. Ahí sí me tuve que operar de una hernia discal, la cual fue bastante grave porque perdí el 40% de la fuerza en las piernas, pero bueno, por lo demás no he tenido lesiones graves. Vamos a tocar madera, por si acaso [se ríe]. Realmente pienso que eso es algo que también se nota, ya te digo, al final físicamente he ido mejorando y yo no me noto ni si tengo 34 años ni 25 en la pista. Simplemente intento darlo todo. Al final también es verdad que con la edad vas ganando experiencia y sabes “dosificarte” mejor. No dosificarte en el sentido de “no voy a hacer esto”, pero sí creo que juegas más con la cabeza que con el cuerpo muchas veces, lo que ayuda a rebajar el cansancio físico.

Hay incluso gente que no se lo cree cuando les digo que sigo jugando con 34 años, se preguntan “¿y estás así?”. Se supone que tienes un desgaste pero yo soy de las que piensan “hasta que el cuerpo aguante y a seguir peleando

P.- ¿En algún momento de tu carrera te has planteado retirarte?

R.- Sí, varias veces [se ríe]. A ver, cuando tuve el accidente sí que me planteé dejarlo, porque el médico me dijo que me tuvo que operar casi de urgencia y, de hecho, mi única respuesta fue preguntarle si podría volver a jugar. Pero me puso cara rara. El caso es que yo, como buena estellesa y como buena ‘navarrica’ me dije a mí misma: “pues por mis narices que voy a volver a jugar”, aunque en realidad no supiera cómo iba a quedar porque me dijeron que igual no me quedaba bien ni para la vida cotidiana. Evidentemente en situaciones así pues te planteas muchas cosas, pero al final por cabezonería, trabajo y constancia lo conseguí. Aparte de eso, en estos últimos seis años sí que en algún momento, por muchas circunstancias, he tenido algún que otro bajón sobre todo mental. Pero vamos, que llevo 26 años jugando a balonmano, si en todo este tiempo no hubiera pensado nunca en dejarlo sería grave [se ríe]. El caso es que justamente este año no me lo había planteado. Sí que es verdad que si me hubieran dicho en enero o en febrero que no contaban conmigo igual me hubiera planteado otro futuro diferente, pero ahora que me lo han dicho tan tarde, pues… Yo quiero seguir jugando y retirarme es la última opción que estoy considerando.

P.- ¿Ves complicado continuar en la División de Honor?

R.- La verdad es que sí que está un poco complicado. He tenido varias ofertas y demás, pero estoy valorando muchas cosas porque lo principal para mí es buscar un objetivo deportivo personal, porque todavía estoy para dar mucha guerra. Y si no se diera el caso pues un objetivo de futuro. Es decir, si por lo que sea hay un equipo en División de Honor que me está ofreciendo algo y pudiera compaginarlo con un trabajo, eso podría llenarme más que cualquier otro tema económico.

P.- Son varias las jugadoras que, en los últimos años, han salido al extranjero. ¿Te lo has llegado a plantear?

R.- Muchas veces, la verdad. De hecho, hace unos tres años, tuve una oferta muy buena del Szesfehervar KC de Hungría. Estuvimos valorándolo pero al final fue una cuestión de que por el límite de las jugadoras extranjeras que tenían, una cosa y otra, al final se truncó todo y no salió. Sí que alguna vez he pensado en irme fuera, incluso ahora mismo, si se me hubiera dicho en enero igual también me lo hubiera planteado, para intentarlo al menos o terminar mi carrera con un año de experiencia en el extranjero. Ya te digo, lo he pensado muchas veces pero al final todo me ha llevado a quedarme aquí. Que al fin y al cabo en Bera Bera he estado agusto, y por tanto tampoco me he planteado mucho más, pero sí que ahora he estado mirando alguna opción. El problema es que en el extranjero siempre se mueven pronto y es más complicado.

Ambros Martín es el mejor entrenador que he tenido y la gente me pregunta “¿por qué?”,  a la vista está con todo lo que está consiguiendo.

P.- Echando la vista atrás y después de toda una vida dedicada al balonmano, ¿qué crees que te aportó ‘nacer’ en el Itxako?

R.- Como jugadora, yo creo que me lo ha aportado todo. Ahí es donde empecé a jugar siguiéndole los pasos a mi hermana, y creo que aprendí mucho. Desde lo que significa el juego en equipo a lo que supone madurar como jugadora y como persona. Tuve buenísimos entrenadores, es más, mi último entrenador allá fue Ambros Martín, quien me lo enseñó todo. Siempre digo que es el mejor entrenador que he tenido y la gente me pregunta “¿por qué?”, pero yo creo que a la vista está con todo lo que está consiguiendo y cómo es. Él me animó a salir a Alicante a jugar porque cuando aquello yo estaba compartiendo puesto con Verónica Cuadrado y Begoña Fernández [se ríe]. Él me dijo que más o menos todo lo que tenía que aprender ya lo había aprendido y que era joven y que me faltaba ponerlo en práctica. Que al final teniendo a esas dos jugadoras por delante iba a ser muy complicado poder gozar de minutos, así que me animó a salir de casa a probar.

P.- No todas las jugadoras pueden contar tantas experiencias durante su carrera deportiva, ¿con qué te quedas, después de todo?

R.- Me quedo con que tuve la suerte de vivir la mejor época del balonmano que ha habido en España. Luego creo que hubo un bajón muy grande y ahora parece que está subiendo un poco, pero a paso muy lento. Y es una pena, porque yo he tenido la suerte de vivir esos momentos. Siempre voy a recordar aquella vez en Györ, que tuve que jugar de titular porque se habían lesionado tanto Begoña como Verónica. Yo llegué con 18 años allá y, de repente, unas 3.000 personas cantando el himno húngaro ‘a capella’. Me acuerdo que tenía la piel de gallina en todo momento. La verdad que ese es uno de los momentos que más me marcó. Así que si tengo que hacer una valoración, hago una positiva. Me quedo con que lo del accidente fue un mal momento que, a la larga, también me enseñó a superarme día a día, a conocer que no tengo límites. Creo que a día de hoy aún no me he planteado ningún reto que no pueda superar.

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