Pepita Cuevas, la primera española en proclamarse Campeona del Mundo

En este mes de marzo, se cumple un año del fallecimiento de Pepita Cuevas, la primera española en proclamarse Campeona del Mundo. Lo hizo en cuatro ocasiones durante 1967 y 1968, y fue el referente del patinaje de velocidad español femenino durante más de una década.

LÍDERAS I 27 DE MARZO DE 2015

El deporte femenino español está viviendo su mejor época en los últimos años. Por primera vez el nivel de nuestras deportistas está superando a los hombres, y prueba de ello lo tenemos en los resultados obtenidos en los últimos Juegos Olímpicos de Londres. En 2014, el 69% de las medallas españolas en Campeonatos de Europa y Mundiales correspondieron a mujeres, y en lo que llevamos de año, los resultados siguen avalando la buena salud del deporte femenino español.

Pero si echamos la vista atrás, no hay que mirar muy lejos para ver constatar que no ha sido fácil. Hasta los noventa no se empezaron a conseguir medallas olímpicas, y apenas unos años antes hacer deporte estaba “mal mirado” por la puritana sociedad española.

Aunque es cierto que durante la II República las mujeres empezaron a acercarse al deporte, la Dictadura implantada por Franco, detuvo en seco la participación de la mujer en el deporte. Hasta la década de los 60, el deporte español casi no competía a nivel internacional. El ejemplo lo tenemos en los 36 años que transcurrieron sin participar en unos Juegos Olímpicos. De Paris en 1924 a Roma en 1960,  demasiados años para recordar a Lilí Álvarez o Rosa Torras que nos habían representado en París 36 años atrás.

Fue en esta década de los 60 cuando la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes dio un mayor impulso al deporte español y aquí emerge la figura de Pepita Cuevas, una catalana que había nacido en el inicio de la posguerra que se iba a convertir en la primera triunfadora del deporte femenino español.

La patinadora empezó a patinar en 1960, y no tardó en convertirse en campeona de España en todas las distancias. En 1961 empezó a competir a nivel internacional consiguiendo dos subcampeonatos mundiales en Siracusa en 1965 en las modalidades de 500 y 5.000 metros. Tal era su dedicación que, en una entrevista de la época, decía que entrenaba al día 3 horas, en las que solía hacer unos 30 kilómetros.

Pero su estallido llegó en el Campeonato del Mundo de Barcelona en 1967, Pepita Cuevas dio toda una exhibición logrando las tres medallas de oro individuales que había en juego tras vencer en las pruebas de 500, 3.000 y 5.000 metros, contribuyendo de manera extraordinaria en la segunda posición de España en la clasificación por naciones.
Pero la historia de Pepita no acaba aquí porque un año más tarde, reeditaría su triunfo en la prueba de los 3.000 metros, consiguiendo una nueva medalla de oro.

Una vez finalizada su carrera como deportista en activo, se dedicó a entrenar llegando a ser seleccionadora nacional de patinaje de velocidad, una de las modalidades que más títulos ha aportado al palmarés nacional.

No podemos mirar hacia atrás sin dejar de recordar a Pepita Cuevas. Ella abrió camino, un duro y largo camino del que parten los éxitos actuales del deporte femenino español. El camino sigue, queda mucho que recorrer, pero merece la pena echar la vista atrás para no olvidar nunca de donde venimos.

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