¿Para qué sirve el recuerdo?, por Carlos Beltrán

Una propuesta de suscripción pública para erigir una estatua a Miguel de la Quadra-Salcedo (http://vkm.is/quadrasalcedo) sugiere esta pregunta. ¿Por qué no recordar a quienes fueron referentes? ¿Para qué sirve el recuerdo?.

CARLOS BELTRÁN | 21 NOVIEMBRE DE 2017

Sin darnos cuenta. Así es como se llega al olvido. Dicen que lo que se llama aprendizaje interferente es lo que hace que involuntariamente dejemos de recordar algo.

Como no paramos de acumular información, porque la vida es un continuo ir y venir de datos y emociones, la memoria se defiende, archiva primero y destruye después, y de pronto nos encontramos incapaces de recordar cosas que siempre habían estado ahí.

El riesgo es grande, porque el olvido en muchas ocasiones no nos hace mejores.

De siempre, en algunas sociedades más que en otras, se ha recurrido al arte y a los símbolos para hacer más difícil que llegue el olvido. Por eso se ponen nombres a instalaciones deportivas o auditorios, por eso se erigen esculturas en recuerdo de las personas a las que no se quiere olvidar. Y por eso se pone el arte a pelear contra ese aprendizaje interferente que nos esquilma la memoria.

Gracias a esos impulsos, cualquiera, paseando por el mundo, puede rescatar del olvido a mujeres y hombres que fueron clave, que hicieron mejor su entorno, que marcaron un camino a seguir. En algunos casos, gracias a sus esfuerzos deportivos. Esas estatuas siempre son estimulantes.

Por esa necesidad de no olvidar, encontramos en las puertas del Bislett Stadium de Oslo a Grete Weitz corriendo la maratón del recuerdo, siempre hay flores allí desde aquel 19 de abril de 2011.

Escultura de Grete Weitz en el Bislett Stadium de Oslo

Por esa necesidad común de recordar, también, paseando por la rivera del Cumberlan, en Clarksville, en Tenesswee, podemos echar una carrera a Wilma Rudolph, que sigue ganando a toda velocidad la memoria perpetua de su ciudad.

En una visita a las instalaciones del INSEP, (el equivalente a nuestro INEF), de París, cualquiera puede asombrarse ante la estatua de la impresionantemente polifacética, pianista y atleta, Micheline Ostermeyer. También puede pasarte que al pasear por uno de los parques más hermosos de Rotterdam te encuentres cara a cara con la más mítica de las atletas de la historia, Fanny Blankers-Koen, una de las mujeres más representativas de la pelea por la igualdad a través del deporte.

Estatua en homenaje a Fanny Blankers-Koen en Rotterdam

También Betty Cuthbert y Shirley Strickland corren cada día en Melbourne hacia la meta en pos de uno de sus innumerables oros olímpicos.

Marlene Ottey en Kingston, Dame Mary Peters en Belfast, Florence Griffith en California, la mítica chilena Enriqueta Lisa Peter Teubner en Tomé.  En todos los casos mujeres a las que sus sociedades respetan hasta el punto de no querer olvidarlas nunca.

En nuestro país hay poca propensión a erigir estatuas a deportistas que fueron referentes, hay alguna, pero asumamos que se pueden contar con los dedos de la mano. Por eso es bueno empezar a recordar, desde la sociedad, asumiendo que la responsabilidad que año tras año no toman las instituciones públicas tiene que pasar a otras manos, a las manos de quienes no queremos olvidar, de quienes queremos también construir nuestros recuerdos.

El inicio puede darse perfectamente desde el atletismo. Ese movimiento en torno a la escultura que se quiere erigir a Miguel de la Quadra-Salcedo, atleta, periodista, aventurero, divulgador, que se está proponiendo desde http://vkm.is/quadrasalcedo puede ser el inicio de algo aún más grande.

Miguel de la Quadra-Salcedo era un ser humano excepcional, que además fue un adelantado de su tiempo, con una apertura de mente poco común también en materia de igualdad de oportunidades, sin hacer distinción de género, raza o procedencia a la hora de valorar y tratar a las personas.

Estatua de Shirley Strickland en Melbourne

Tal vez esta propuesta ya abierta sea esa iniciativa pionera que permita que, si la de Miguel de la Quadra-Salcedo llega a estar en la pista de atletismo en la que tantas horas entrenó, se abra el paso a que mujeres y hombres como Lilí Álvarez, Joaquín Blume, Margot Moles o Faustina Valladolid, tengan honrada su memoria en forma de estatua. Un recuerdo de la sociedad civil contra el olvido.

¿Para qué sirve el recuerdo? Me preguntaba al principio. La respuesta, al final, es sencilla: para no olvidar.

Carlos Beltrán, productor y guionista con más de 500 programas de TVE (Escuela de Deporte, Todonieve, Deporte Divertido, Sueño Olímpico , Podium…). En la actualidad es concejal de Deportes de Torrelodones. Como entrenador de baloncesto dirigió a Olímpico 64 y a San José del Parque entre otros equipos masculinos y femeninos

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