Nuestra despensa a punto para un rendimiento deportivo saludable

Alimentación y rendimiento físico van de una mano, y lo saludable, de la otra. El antes, el durante y el después del entrenamiento se pueden optimizar de manera muy sana y natural. Tengamos en nuestra despensa y bolsa de deporte algunas reservas poco conocidas, pero muy efectivas, porque el 50% del rendimiento deportivo depende de la alimentación y la dieta del atleta. Y, ante todo, no olvidemos nunca consultar con especialistas de la nutrición y la medicina.

 

MADRID I 2 DE MARZO DE 2015

Necesitamos combustible y ese es el pomelo, fuente natural de naringenina, que estimula la captación de glucosa en el músculo. La leche de almendras es un clásico. En Grecia, en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, los deportistas tomaban una especie de crema hecha a base de almendras y miel. La leche de avena es un buen refrigerio y el suero de leche y los suplementos que contienen su proteína favorecen la formación muscular. Igual que la zarzaparrilla, que también ayuda en esta tarea. Y el combustible tiene una autopista de circunvalación, la sangre. La pareja deportiva formada por la remolacha y la manzana aumenta las presencia de oxigeno en sangre.

Y ahora “más madera”… Aprovechemos el potasio de la calabaza y ayudemos a nuestros músculos en la contracción. El mijo es estupendo para aumentar la capacidad de esfuerzo, es rico en hierro y magnesio, previene los calambres y fortalece la musculatura. De un cereal a una leguminosa, el cacahuete, que nos surte de proteínas y de la coenzima Q10 para que incrementemos el rendimiento físico.

 

Lesiones: prevenir y ayudar

Y ya que hemos citado los calambres, mejor que no aparezcan, en ello nos ayudan verduras como el brócoli y la espinaca, las legumbres, frutas como la naranja, el aguacate, todos los frutos secos —especialmente los orejones y las pasas— y las semillas de sésamo. Una tisana de azafrán combate también los molestos calambres.

Tirones… esa visita inesperada y otra infusión apetecible; antes de que lleguen tomemos rooibos, que contiene magnesio y potasio. Y qué decir de las aún menos deseables tendinitis, que hay que combatir con magnesio y silicio, es decir, con avena, calabaza, perejil y otra tisana, esta vez de ortiga.

Las contracturas también pueden aparecer, para ello nada mejor que dos buenos cócteles: un batido de naranja y plátano y otro de kiwi y fresa. Y algunos platos sabrosos como las espinacas, las acelgas o las judías verdes acompañados de piñones y pasas. Y de postre, yogur con cereales.

Las pipas de girasol también aportan su pequeño granito de arena para evitar lesiones, pues tienen mucha vitamina E.


Reponiendo fuerzas

Después del entrenamiento o la competición, y sin dejar la botánica, el eleuterococo (parecido al ginseng) es el gran reparador cuando hay un gran desgaste de fuerza y resistencia, mejorando la fatiga muscular tras una jornada de auténtico esfuerzo.

Pensemos también en las articulaciones, la gelatina es muy rica en colágeno y combate el deterioro de cartílagos y ligamentos. Y, por supuesto, vamos a remineralizarlas (aquí hay que poner un link hacia el artículo del calcio) con silicio (por ejemplo el bambú, para proteger tendones y ligamentos) y el magnesio de las semillas, la verdura de hoja verde, las legumbres, las frutas deshidratadas y los frutos secos. El desconocido amaranto -no tanto para los astronautas- contiene calcio, magnesio y fósforo; si se cuece, se puede comer como si fuera cuscús y, además, tenemos la posibilidad de añadirlo a las ensaladas. Las algas contribuyen en variación y nuevos sabores. De Japón llega el hiziki, rico en calcio, que se llevará bien con otra componente del equipo, la espirulina.

Las agujetas no deberían aparecer, pero… Por si acaso, tengamos siempre en el frutero manzanas, uvas, cerezas, ciruelas y arándanos. Y aprovechemos la temporada de la chirimoya para recuperarnos, rica en fibra, potasio y ácido fólico. Más dulce…, la melaza, y así prevenimos posibles agujetas.

Y simplemente, repongamos esfuerzo después de entrenar o competir con galletas de avena y algunas nueces, avellanas y pasas; un trocito de chocolate acompañado de tortitas de arroz; o algo tan sencillo como leche chocolateada (si el chocolate es puro y ecológico, mejor) con frutos secos. Nuestra despensa llena de «rendimiento deportivo»

¡Qué maravilla de dieta!

Sin olvidar el calcio en nuestro menú, con esas desconocidas leche de yegua y de burra, y la novedosa proteína vegetal.

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