Entrevista a Maru Sánchez: «Hay que cambiar el concepto que se tiene del deporte femenino»

Hablar con Maru Sánchez Bravo es adentrarse en la historia de los últimas tres décadas del balonmano femenino español. Maru pertenece a esa generación de deportistas españolas que tuvo que construir el camino por el que poder avanzar y sentar las bases de lo que posteriormente fue el éxito de las “Guerreras”. Recientemente se ha incorporado a la Asociación de Jugadoras de Balonmano donde aportará su experiencia para mejorar el presente y el futuro de nuestras deportistas.

 

LÍDERAS I 14 DE JULIO DE 2015

 

Maru Sánchez recuerda hacer deporte desde que tuvo uso de razón. Tuvo que elegir entre el kárate y el balonmano, decantándose por este último gracias a la influencia de su profesor de Educación Física en el colegio, un apasionado de este deporte que no era otro que Manolo Cadenas, el actual seleccionador español masculino.

A partir de ese momento empezaría un largo recorrido que la llevó desde el club de sus inicios, el CM Leganés, a recorrer media España en equipos como el Vifiherati de Lanzarote, el Iber de Valencia, el Cleba León, el  Granada 74 y el Cementos La Unión de Ribarroja para finalizar su vida deportiva en el Mar Alicante consiguiendo un total de 4 campeonatos de Liga en División de Honor y 2 Copas de la Reina.

Como internacional absoluta ha defendido la portería española en 195 ocasiones, siendo la única portera que se haya en el Top Ten de jugadoras internacionales y posee un brillante palmarés con dos Diplomas Olímpicos (Barcelona 92 y Atenas 2004), una medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo de Almería 2005, dos medallas de bronce en los Juegos Mediterráneos de Roussillon 1993 y Atenas 2001, y seis participaciones en Campeonatos del Mundo y dos en Campeonatos de Europa. Por todo ello fue distinguida por la Real Federación Española de Balonmano con la medalla de plata al mérito deportivo.

Recientemente se ha incorporado a la Asociación de Mujeres del Balonmano desde donde aportará su experiencia de para mejorar las condiciones de las jugadoras y trabajar en pro del futuro del balonmano femenino español.

P.- Toda una vida dedicada al balonmano, ¿qué recuerdas de tus comienzos deportivos?

R.- Empecé jugando en el colegio en las ligas escolares y de ahí pasé al C. M Leganés, en las categorías inferiores. Recuerdo esa época con mucho cariño, el balonmano se vivía con una gran pasión. En aquella época aprendí a tener ese sentimiento de pertenecer a un equipo, de luchar por objetivos en común, de ir todas a una, porque técnica y físicamente no éramos de las mejores pero sí que teníamos mucha fuerza como grupo y eso nos llevó a ser una de las mejores canteras de España en aquellos tiempos.

Maru Sánchez, balonmano femenino
Maru Sánchez defendiendo la portería de la selección española

P.- La selección llamó a tu puerta muy pronto, ¿cómo fue la primera vez que te convocaron?

R.- Alberto Gómez, que era mi entrenador en Leganes, antes de empezar a entrenar me dijo: “Bruja” (porque él me llamaba así) ¡que te vas a Corea! Yo no sabía de qué me estaba hablando, pensé, éste se ha vuelto loco. ¿A Corea? Y cuando me lo explicó entendí la dimensión de lo que me estaba diciendo. Tenía 16 años recién cumplidos y ni siquiera sabía que existía una selección junior ni que había un Mundial, eso era por el año 85, y para mí fue un momento clave en mi carrera deportiva porque comprendí que se abría todo un mundo impensable en mis mejores sueños. Tengo que confesar que cuando mis padres me dejaron en la puerta del hotel de concentración del equipo estaba muerta de miedo…. Era la primera vez que salía fuera de mi entorno, de mis amigos, de mi club y me enfrentaba a todo un mundo desconocido, después me sentí como en casa.

P.- ¿Cómo era el balonmano femenino previo a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92?

R.- El balonmano femenino era un deporte que lo vivíamos con una gran pasión las que lo practicábamos, pero era más bien eso, cuatro apasionados por este deporte y con muy pocos apoyos. No estaba profesionalizado y con esto quiero decir que jugábamos por el simple placer de hacerlo. Éramos totalmente unas desconocidas, y teníamos que luchar por cosas que hoy en día son impensables, como por ejemplo comprarte el esparadrapo para vendarte un tobillo o tener que negociar que nos llevaran a hoteles con unas mínimas garantías para poder descansar después de tres sesiones diarias de entrenamiento. También recuerdo tener que escuchar de los grandes mandatarios palabras malsonantes o desmerecer nuestro trabajo con expresiones como: “No tenéis derecho a pedir porque, ¿qué habéis ganado vosotras? NADA….”o “Estáis aquí porque nosotros queremos”.
El deporte femenino en general se vivía con muchos obstáculos y sin entender que las chicas también podíamos hacer deporte y como no, llegar lejos. Teníamos que luchar no solo en la pista sino fuera de ella contra viento y marea.

«La diferencia entre unos juegos olímpicos y otras competiciones, es que éstos, nos pone a todos los deportistas al mismo nivel, nos da la misma oportunidad a todos sin que haya ninguna diferencia de género, raza o estatus.»

P.- La selección española de balonmano participa por primera vez en unos JJOO en Barcelona 92 ¿qué supuso para tí ese hito histórico? ¿Cómo lo viviste?.

R.- Puuuuuf! Barcelona 92, “un antes y un después”. Estaba concentrada con la selección junior cuando nos llegó la noticia de que Barcelona sería olímpica. A partir de ese momento fueron cuatro años sin parar de entrenar, de viajar, de jugar torneos de preparación.  El seleccionador Paco Sánchez hizo mucho para conseguir que el equipo tuviera todo tipo de recursos para llegar lo mejor preparadas posible. Aún así siempre teníamos que luchar contra muchos obstáculos, pero la ilusión era más fuerte que todos los inconvenientes. La recompensa fue tan grande que cuando me vi debajo de esa bandera olímpica y con el estadio repleto gritando, todo lo anterior se evaporó por un instante, aquella sensación de verte allí compartiendo el momento con todas aquellas figuras del deporte mundial es bastante difícil de definir. Recuerdo como todos los voluntarios se asomaban por los laterales del túnel antes de entrar al estadio, con lágrimas en los ojos gritándonos, animándonos, compartiendo con los deportistas esa misma ilusión. ¡Fue impresionante!. Tampoco olvidaré el día a día en la Villa Olímpica y la convivencia con los demás deportistas, tener de vecinos a los jugadores de baloncesto, waterpolo, atletas, en fin, a todos los deportistas que habías visto por la tele luchando por conseguir lo mismo que tú. Sentí por primera vez qué era el espíritu olímpico, ese del que tanto se habla, porque la diferencia para mí entre unos Juegos Olímpicos y otras competiciones, es que éstos, nos pone a todos los deportistas al mismo nivel, nos da la misma oportunidad a todos sin que haya ninguna diferencia de género, raza o estatus. Esa es la grandeza de esta competición.

Maru Sánchez, balonmano femenino
Maru Sánchez en su etapa en el C.B Cleba León

P.- Dices que Barcelona 92 marcó un antes y un después, ¿cómo fue ese después para el balonmano femenino?

R.- Después de los Juegos Olímpicos hubo un sentimiento de vacío porque no se sabía muy bien que pasaría. Pero se dio un paso importante, ya que nuestra liga empezó crecer y a hacerse más competitiva, llegaron sponsors y eso facilitó la profesionalización de las jugadoras. A nivel de club se empezaron a ganar competiciones europeas, llegando a su máximo exponente con la Copa de Europa de clubs conseguida por El Osito L’Eliana, junto con otros títulos de otras competiciones europeas menores aunque igual de importantes.
El trabajo de Barcelona 92 y de los clubs, propició un salto de calidad  también a nivel de selección. Fue una etapa en la que llegábamos a todos los Campeonatos del Mundo, de Europa, compitiendo al más alto nivel. Por entonces empezamos a hacernos un hueco a nivel internacional y los demás equipos empezaron a tenernos respeto y a tenernos en cuenta en todas las competiciones. Pero siempre nos quedábamos en las puertas de hacer algo grande, todavía nos quedaba dar un paso más…

P.- Cuál es tu mejor recuerdo de todos las competiciones internacionales e las que has participado?

R.- Fue en el Mundial de Croacia 2003, donde conseguimos por primera vez en la historia de nuestro balonmano, clasificarnos por méritos propios para unos Juegos Olímpicos. Además del éxito conseguido, fue la manera en que se produjo y como se empezó a forjar ese espíritu de “guerreras” en la pista. Ese éxito se veía venir desde que empezamos a preparar el Mundial en Madrid. Recuerdo que fue una competición muy dura en la que teníamos que ganar a selecciones más potentes que nosotras, habíamos llegado muy arriba pero no dependíamos de nosotras mismas para lograr la plaza, necesitábamos unas carambolas muy difíciles para poder jugar el 5º y 6º puesto y que nos diera el pase a los Juegos. Incluso algunas ya habíamos hecho las maletas y estábamos viendo en las gradas sin ninguna esperanza de que se pudiera producir… y como si de una película se tratara empezó a producirse la primera, segunda, y la tercera carambola, … increíble,¿ no te parece?. Creo que el deporte fue justo en ese momento con nosotras. Habíamos trabajado tanto… que llegó la oportunidad. Nos esperaba nada más y nada menos que la gran Noruega, aun teníamos que superar un listón más, y desde el primer minuto estábamos convencidas de que lo conseguiríamos y así fue, ganamos “guerreando”, porque ellas eran infinitamente mejores. Nos ganamos el derecho de ir a unos Juegos Olímpicos por meritos propios. ¡Qué satisfacción!

P.- ¿En qué momento se produjo el punto de inflexión del balonmano femenino a nivel de selección? 

R.- La evolución de nuestro balonmano ha ido dando pasos muy lentamente hasta encontrarnos con los éxitos que tenemos hoy en día. Es evidente que el momento actual que vive el equipo nacional es el mejor de la historia, y el paso definitivo fue cuando España llega al Europeo de 2009 y consigue por primera vez meterse en la final contra todo pronóstico, algo impensable unos años atrás. Además siguen demostrando que eso no fue una casualidad volviendo a jugar la final del Europeo del año pasado.

«Para conseguir medallas, hay que asumir que tiene que ser en equipo y las «Guerreras» lo llevan como lema. Son muy conscientes de lo que es el concepto “ser equipo” para todo, tanto en defensa como en ataque y fuera de la pista.»

P.- ¿Cuál es el secreto del éxito de las Guerreras?

R.- Las «Guerreras» tienen muy claro que para llegar a conseguir medallas, hay que asumir que tiene que ser en equipo y esta generación de jugadoras lo llevan como lema. Son muy conscientes de lo que es el concepto “ser equipo” para todo, tanto en defensa como en ataque y fuera de la pista. Sin olvidarme de la buena gestión del seleccionador Jorge Dueñas tanto en los partidos como en el manejo del grupo.
Ha habido una gran cohesión en muchos aspectos. Además han conseguido enganchar a mucha gente precisamente por esa forma de jugar, porque quizás técnica o físicamente las jugadoras españolas no somos de las mejores, pero en cuanto a jugar hasta el último minuto sin rendirse, a eso, no nos gana nadie. Esto es lo que se llama el espíritu “guerreras”. El éxito de una jugadora, pasa por conseguir buenos resultados en equipo.
También han tenido un papel fundamental las redes sociales, ya que gracias a ellas se han hecho más visibles sus triunfos y ha llegado a mucha más gente que no conocía este deporte.

P.- En el sorteo del Mundial de Dinamarca, España ha quedado enmarcada en un complicado grupo con Noruega, Rumanía, Rusia, Kazajistan y Puerto Rico. ¿Cuáles son las opciones de las “Guerreras”?

R.- El grupo que le ha tocado a España es muy igualado, y además está Noruega que es la gran favorita. Las opciones son todas aunque serán partidos muy disputados y muy trabajados, como ya nos tienen acostumbrados. Existe una ventaja y es que es mejor tener a Noruega en el grupo porque, en caso de pasar a la siguiente fase, no nos cruzaríamos con ella probablemente hasta semifinales y eso da más opciones a España de llegar más arriba. España tiene la suficiente entidad para pasar sin problema esta primera fase.

Maru Sánchez, balonmano femenino
Maru Sánchez en su despedida

P.- Hace 5 años decides dejar el balonmano ¿Cómo tomaste la decisión?

R.- Si, hace 5 años terminé mi carrera deportiva, las porteras podemos alargar bastante más tiempo nuestro tiempo en activo. La decisión la llevaba meditando desde unos tres o cuatro años atrás pero el momento definitivo llegó cuando sentí que la capacidad para recuperarme después de un partido me costaba cada vez más, y la motivación ya no era la misma para superar la exigencia que implica la alta competición. A eso se unió que empecé a trabajar en un colegio y eso me dio la tranquilidad de saber que después del balonmano hay vida.

«En el fondo de mí siempre me voy a sentir jugadora de balonmano, aunque me dedique a hacer otra cosa. Es lo que más me ha gustado hacer y donde mejor me lo he pasado.»

 

P.- ¿Qué has hecho tras tu despedida de las canchas hasta ahora?

R.- Después de retirarme estuve 2 años de ayudante de entrenador en el Mar Alicante, entrenando a las porteras, pero la crisis ha arrasado en nuestro balonmano y ha sido la culpable de las grandes dificultades económicas de los clubes que incluso han llegado a suponer su desaparición en algunos casos, por lo que había pocas opciones de seguir relacionada con el balonmano.
Actualmente sigo dando clases de natación en el mismo colegio desde que me retiré de las pistas. Es otra forma de vida, una visión muy distinta de ver el deporte. Lo cierto es que los valores que me ha dado el balonmano me han servido de mucho para mi nueva dedicación. Disfruto transmitiendo lo que el deporte me ha dado a los niños y adolescentes que por desgracia están carentes de valores y muy ocupados con redes sociales provocando una escasa interrelación personal.

 

P.- A  muchas deportistas les cuesta gestionar su vida tras dejar el deporte de alta competición ¿Por qué? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Si, es cierto, es difícil dejar de golpe algo que te apasiona y cambiar a una forma de vida totalmente diferente a la que te habías dedicado pasando al anonimato. Gestionar eso supone un gran problema a muchos deportistas porque tienes que dejar de hacer algo que ha sido tu vida, tu pasión y donde te sentías valorado. Cuesta darse cuenta de que puedes ser capaz de dedicarte a otra cosa que no sea el balonmano.
En mi caso no supuso ningún trauma porque, desde que empecé a jugar, en mi casa siempre fueron muy realistas y me decían constantemente que tenía que pensar en el momento que no pudiera jugar por alguna lesión o porque mi cuerpo no diera más de sí, y que tenía que formarme en algo para cuando llegara ese momento poder tener opciones fuera del balonmano.
En mi caso coincidió que encontré trabajo justo en el momento en que decidí dejarlo definitivamente y todo fue un poco rodado. Aunque sí que es verdad que hay un momento de vértigo en donde te planteas como va a ser tu vida fuera de las pistas. Está claro que todo depende de muchas circunstancias pero sobre todo ese cambio depende mucho de uno mismo y de cómo te lo tomes. Reconozco que pasar del mundo de la élite a otro mundo totalmente diferente no es nada fácil, aunque en el fondo de mí siempre me voy a sentir jugadora de balonmano, aunque me dedique a hacer otra cosa. Es lo que más me ha gustado hacer y donde mejor me lo he pasado.

P.- Recientemente te has incorporado a la Asociación de Mujeres del Balonmano. ¿Cuál va a ser tu función dentro de ella?

R.- Si, llevo dos semanas trabajando para la Asociación de Jugadoras de Balonmano (AMBM) y estoy intentando adaptarme a un mundo desconocido para mí. Aún estoy en periodo de aprendizaje y de adaptación, y tengo que confesarte que me canso más que en un entrenamiento de pretemporada ¡jajaja!. En la AMBM realizo principalmente funciones de tesorería, y todas aquellas relacionadas con la información a jugadoras. Es decir trabajo con la responsabilidad de que no se nos escape nada en cuanto a opciones y oportunidades para llegar a conseguir los máximos beneficios que se merecen.

«Estamos trabajando para conseguir que sea obligatorio que las jugadoras tengan Seguridad Social, eso sería un gran logro»

P.- ¿Quedan muchos derechos por conquistar?

R.- Merece la pena ver de cerca el gran trabajo que se está haciendo para conseguir derechos muy importantes que en otros países como Francia, Dinamarca, Alemania, ya los tienen desde hace décadas. Por ejemplo ya se ha conseguido que haya un contrato único, cosa que hace años no existía y ahora estamos trabajando para conseguir que sea obligatorio que las jugadoras tengan Seguridad Social, eso sería un gran logro si por fin llegara.
Aprovecho la ocasión para transmitir a todas las jugadoras en activo que es importante que utilicemos esta asociación para conseguir muchos derechos que todavía no están regulados, y que es a través de ella, como podemos llegar con más fuerza a todos los estamentos.

P.- ¿Cuál es la situación del balonmano femenino más allá de la selección?. ¿Cómo ha afectado la crisis a este deporte?

R.- El balonmano femenino ha vivido tiempos mejores. En este momento la crisis nos ha vapuleado, y prácticamente nos ha dejado una Liga bastante devaluada, con todos mis respetos. De todos es sabido que las jugadoras han tenido que marcharse fuera porque nuestra liga no puede mantener un estatus. No hay patrocinadores que apuesten por nuestro deporte, y es muy duro ver como a nivel de selección conseguimos medallas, y en nuestra liga no se interesa nadie para seguir trabajando y mantener esa posición a nivel internacional. Es necesario trabajar desde la base y tener una liga competitiva para poder seguir manteniendo esa posición. De momento no se ve mucha reacción por lo que dudo que vaya a cambiar a corto plazo.

maru sanchez
Maru Sánchez

P- Estos días se está hablando mucho de la profesionalización del deporte femenino y de las relaciones contractuales de las jugadoras con los clubes. ¿Cómo es la situación dentro del balonmano femenino?

R.- No sé exactamente cuánto puede cobrar una jugadora, supongo que habrá fichas mejores que otras. La gran mayoría de las jugadoras de nuestra Liga cobra para pagarse los gastos de desplazamiento, no va más allá de unos 300 euros al mes. Otras jugadoras prefieren negociar su fichaje a cambio de que les paguen la matrícula universitaria. En definitiva, la gran mayoría de las jugadoras no pueden vivir del balonmano por lo que dedicarse de pleno a este deporte se vuelve muy complicado, porque necesitas mucha dedicación y muchas horas de entrenamientos, viajes, competiciones. El termino profesionalización está aún muy lejos.

P.- ¿Qué tipo de demandas os llegan a la AMBM? ¿Cómo las ayudáis? ¿Cuál es vuestra labor?

R.- A la Asociación llegan sobre todo problemas de impagos de los clubes. De momento todos los casos que han llegado han sido ganados por la AMBM. Las jugadoras también nos solicitan información de subvenciones para su formación como cursos, masters, etc…
La Asociación asesora y gestiona la defensa de estas demandas para que sean solucionadas favorablemente. Además informamos de todas las novedades que van apareciendo, en cuanto a salidas profesionales y asistimos a todo tipo de reuniones, junto con otras asociaciones de otros deportes, con las instituciones (CSD), AD (Asociación de Deportistas), federación, clubes, etc…, para transmitir los problemas de las jugadoras. En definitiva, participamos activamente en la mejora de la situación de las jugadoras llegando a todos los estamentos relacionados con el deporte.

«Creo que nuestro de deporte es más de presente, y el futuro ahora mismo es incierto. Ojala que los éxitos conseguidos hasta hoy sirvan para que sea el inicio de un futuro esperanzador»

P.- ¿Es suficiente el apoyo económico recibido de las instituciones y de la empresa privada?

R.- Cuesta mucho concienciar y encontrar apoyo en la empresa privada, ya que el sistema actual español no las incentiva suficientemente. Si esto no cambia es muy difícil para nuestro deporte. Últimamente se van dando pequeños pasos y hay algún movimiento para que esto suceda pero de momento es insuficiente.

En cuanto a las instituciones, parece que hay más conciencia en cuanto al apoyo a las deportistas y el CSD va aprobando propuestas para favorecer y apoyarlas. Pero aún queda mucho camino por recorrer y con la crisis por todos sabida apenas hay apoyo de las instituciones.

P- Por último Maru, ¿cómo ves el futuro del balonmano femenino y del deporte femenino en general?.

R.- El futuro va a depender de que sigamos manteniendo el nivel conseguido hasta ahora, pero eso pasa por apoyar el deporte desde la base para que vayan llegando siguientes generaciones con garantías de mantener un buen nivel. Creo que nuestro deporte es más de presente, y el futuro ahora mismo es incierto. Ojala que los éxitos conseguidos hasta hoy sirvan para que sea el inicio de un futuro esperanzador. Sinceramente aún hay que cambiar muchas cosas sobre el concepto que se tiene del deporte femenino en este país. De momento tenemos que valorar y disfrutar de lo que tenemos, es decir somos de las mejores del mundo y solo espero y deseo que dure por mucho tiempo.

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