«Los derechos de imagen de las deportistas» por María José López

Los éxitos, sus hitos y el atractivo de algunas competiciones han sido objeto de reclamo de importantes marcas, que buscan en la imagen de la deportista la proyección de la misma en dimensiones distintas a la actividad mercantil en sí, en un intento de introducir esa imagen de marca como un estilo de vida propio.

 

Mª JOSÉ LÓPEZ GONZÁLEZ I 23 DE SEPTIEMBRE DE 2015

 

Los derechos de imagen contienen una pléyade de efectos que están en relación a dos conceptos: el primero, el más personal o íntimo, que sería el que correspondería a un concepto inalienable; y el segundo, el que contiene el elemento más alienable, que sería el expuesto a la mercantilización y la proyección externa de la misma.

La deportista, por otro lado, es parte de todo un engranaje que conforma la estructura deportiva de cada país. Muy singularizada, en el caso de España, por el papel de las Federaciones y de los clubes deportivos. Una vinculación que, en ocasiones, y en demasía les hace claudicar de una parte de esos derechos de imagen con respecto a actuaciones y proyección de su imagen que no corresponde.

En estos escenarios descritos, la vinculación real no siempre se produce desde una situación de consenso, ni de supeditación a cesión de derechos que le correponde «per se». Y es ahí, por tanto, donde se debería trabajar para contextualizar hasta qué punto la deportista tiene que negociar la cesión de derechos de imagen alguno, que impliquen compromisos con terceros que pudieran derivar en acuerdos sobre la proyección de su imagen; a través de marcas o sponsors que no coinciden plenamente con la proyección que de su imagen quiera dar, o, por ejemplo, que pudieran contravenir sus creencias. Teniendo en cuenta el marco legal en el que debiera ampararse el concepto de los derechos de imagen, siendo consciente de la dualidad entre lo mercantil y lo civilista; esto es, entre lo que se puede comerciar y lo que no.

Por lo que resulta altamente sorprendente la firma de contratos, bajo ese concepto, de los denominados de adhesión; cuando en juego está la posible claudicación de la protección del uso de su imagen, frente a un tercero que negocia en su nombre, sin tener el titulo jurídico habilitante para hacerlo, porque no se ha producido esa cesión en firme, y además, sin que aparezcan los condicionantes que esa cesión implica, tratándose de este derecho en cuestión.

De hecho, la praxis indica que cada vez se está produciendo más la presencia de cláusulas abusivas, con efectos a terceros y «a tempore», que, incluso, pueden incidir en el futuro de una negociación de la deportista de su imagen, encontrarse con cláusulas sobrevenidas que pueden resultar perjudiciales para esa negociación con nuevos sponsors, tanto desde el punto de vista temporal como de contenido.

Y la otra cuestión sobre la que conviene reflexionar no es otra que la del uso y cesión del derecho. Dos conceptos totalmente diferentes desde el punto de vista doctrinal y jurídico, pero con excesiva frecuencia uno subsume al otro, es el caso del derecho, frente al uso.

María José López González es abogada especialista en Responsabilidad Social Corporativa y Derecho Deportivo, y miembro de la Comisión Jurídica del Comité Olímpico Español.

 

 

 

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