“Las prácticas de la televisión pública contrarias a la igualdad de género”, por Mª José López

Recientemente hemos vuelto a ser espectadores de una mala praxis de nuestra televisión pública, en relación a la no aplicación del principio de igualdad en el ámbito del deporte. Y el ejemplo fue de escándalo, que merecería un cuestionamiento de esos responsables de la tele pública. Tuvo lugar el día 29 de abril pasado, con dos finales en dos torneos: el Campeonato de Europa de bádminton y el Conde Godo de tenis.

MªJOSÉ LÓPEZ | 15 MAYO DE 2018

Con dos deportistas ejemplares de nuestro país, Carolina Marín y Rafael Nadal. El deportista, mereció y lo comparto, que su partido se retransmitiera en directo por la Primera de la tele pública; no así el de Carolina Marín, que fue por Teledeporte. Significativo desplazamiento. ¿Fue relevante? Tanta relevancia como causa distinguir entre lo principal y lo secundario. Entre lo mejor y lo irremediable. Somos muchos los que no lo entendimos, dada la trascendencia del evento: Campeonato de Europa de bádminton y en casa, en Huelva. No se comprende, y, además, sirve para poner el foco en el verdadero sentido de la igualdad que mantiene esta tele pública. Que no fue capaz de igualar, porque se lo merecen, en el mismo nivel de televisión a estos dos grandes del deporte.

¿Qué ocurrió en esa no programación en directo de la tele pública, con respecto a la española Carolina Marín, que no afectó al jugador de tenis, como era lógico, pero no fue así con la jugadora de bádminton?, ¿Alguna explicación?

En un reciente informe de la Red Mediterránea de Entidades Reguladoras del Sector Audiovisual (MNRA), se señala que sólo el 16% de los eventos deportivos retransmitidos en los países de durante 2017 fueron femeninos. Mientras que las noticias de eventos deportivos femeninos retransmitidas apenas llegaron al 11% y el tiempo de palabra que se les concedió no llegó al 10%. Datos elocuentes y significativos, para aquellos que se cuestionen esto de la igualdad o no igualdad en los medios de comunicación, de titularidad pública y privada.

Conviene recordar que la Red MNRA es la principal plataforma de cooperación de las autoridades del Sector Audiovisual de las dos riberas del Mediterráneo. Estos datos han servido para que esta Red MNRA lleve a cabo un severo llamamiento a las autoridades audiovisuales miembros para que conviertan la igualdad de género en los medios en una de sus prioridades. Y, de hecho, propusieron un acuerdo sobre el deporte suscrito por las Autoridades Regulatorias, al que también pueden adherirse los medios de comunicación, los periodistas y las instituciones y los agentes relevantes en el ámbito deportivo.

Carolina Marín, campeona de Europa 2018 de Bádminton

La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres, en su artículo 29, establece que «todos los programas públicos de desarrollo del deporte incorporarán la efectiva consideración del principio de igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en su diseño y ejecución», añadiendo que «el Gobierno promoverá el deporte femenino y favorecerá la efectiva apertura de las disciplinas deportivas a las mujeres, mediante el desarrollo de principios específicos en todas las etapas de la vida y en todos los niveles, incluidos los de responsabilidad y decisión».

Como otros tantos en el debe de lo público, en relación al tema de igualdad, sigue estando pendiente, de hecho, lo que tiene que ver con los medios de titularidad pública. Y, además, hay que confirmarlo, no tiene nada que ver con lo que la gente demanda. Fue claro, por lo seguido, y la expectación que marcó el Campeonato Europeo de bádminton, liderado por Carolina Marín. Y no conviene olvidar la apuesta de algún sponsor que está haciendo por el deporte femenino, y esta frivolidad de la televisión pública de la Primera les perjudicó.

Se trataba de un Campeonato de Europa, con el que se alzó la jugadora española, en su tierra natal, en Huelva, alcanzando el meritorio lugar de ser la primera mujer en ostentar este récord, además de ganar brillantemente, con cuatro títulos continentales. Y ese mismo día también la final del Conde de Godó de tenis, que ganó brillantemente Nadal. ¿Qué ocurrió en esa no programación en directo de la tele pública, con respecto a la española Carolina Marín, que no afectó al jugador de tenis, como era lógico, pero no fue así con la jugadora de bádminton?, ¿Alguna explicación? ¿No merecía la deportista española que su partido fuera retransmitido en directo por la Primera de televisión pública? Se pudiera decir que no es el bádminton popular. Aunque suena a excusa, dado el nivel de competición, y el éxito de este campeonato celebrado en Andalucía.

Rafa Nadal, campeón del Trofeo Conde de Godó 2018

Son estas cuestiones las que nos hacen mirar sobre si de verdad se cree en esa igualdad real en el deporte, o todo tiene que ver con viejos y arraigados comportamientos y nada justificables de una televisión pública, que deja de cumplir con su misión de atender en igualdad a eventos de interés; porque ambos partidos lo eran, sin duda, y hubieran merecido ser los dos de la Primera.

Y todo ello, bajo una Ley de Igualdad, y una legislación que obliga, desde los medios públicos a promover ese concepto de la igualdad, como valor social, y a las retrasmisiones de eventos deportivos femeninos. En este caso se incumplió. Y es lo que nos induce a decir lo de siempre en el hecho de que hay que seguir peleando y denunciando, cuando los hechos conllevan desigualdad y en este caso la hubo, y de testigos la mayoría.

La Ley de 2007, de Igualdad, señala en el capítulo de los medios públicos de comunicación (Igualdad y medios de comunicación) que «la igualdad en los medios de comunicación social de titularidad pública. Los medios de comunicación social de titularidad pública velarán por la transmisión de una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de mujeres y hombres en la sociedad, y promoverán el conocimiento y la difusión del principio de igualdad entre mujeres y hombres» (art. 36).

Y que «la Corporación RTVE, en el ejercicio de su función de servicio público, perseguirá en su programación los siguientes objetivos: a) Reflejar adecuadamente la presencia de las mujeres en los diversos ámbitos de la vida social» (art. 37.1).

En el caso que nos ocupa fue claro que no se reflejó lo que en ese momento estaba sucediendo: para la tele pública sólo un partido –el de tenis– mereció esa programación, porque el de bádminton no lo consideró de interés, ni que reflejaba, en este caso, el evento de la deportista, y en su lugar sí se programó uno de esos espacios enlatados.

Creo que merece que se reflexione, y es una prueba más sobre las que poner en el debe de esta tele pública, con respecto al deporte femenino. En este caso ni siquiera hubo la excusa de un evento menor: se jugaba el ser campeona continental una española en su país.

María José López González

Abogada

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