Las abanderadas españolas olvidadas por el COE

El Comité Olímpico Español (COE) decidirá en las próximas semanas quién será el abanderado de la delegación española en Río 2016. Todo apunta a que, una vez más, se optará por un representante masculino a pesar de que asistimos a la Edad de Oro del deporte femenino español. 

PALOMA ZANCAJO I 19 FEBRERO DE 2016

Estamos a menos de seis meses para el inicio de los Juegos Olímpicos de Río 2016, y ya empiezan las especulaciones sobre quién debe ser el abanderado español, una decisión siempre controvertida que, según ha manifestado el propio presidente del COE, Alejandro Blanco, se dará a conocer el próximo mes de marzo cuando se reúna la Junta de Federaciones.

Anticipándose a las especulaciones, el mismo presidente del ente olímpico español, manifestaba públicamente la semana pasada sus preferencias por el tenista Rafa Nadal  ya que, según sus propias palabras, el COE tiene una deuda pendiente con él tras la lesión que le impidió ejercer dicho honor en Londres 2012.

Rafa Nadal tras su designación como abanderado para Londres 2012

No creo que haya nadie en este país que ponga en duda la idoneidad de Rafa Nadal para tal tarea, y yo no voy a ser menos ya que siento una gran admiración por el tenista mallorquín tanto por su trayectoria deportiva como personal. Rafa encarna una serie de valores que lo hacen un personaje excepcional, dentro y fuera de la pista. Humildad, trabajo, sacrificio, entrega, compañerismo, … cumple con todos los requisitos para ser el referente del deporte español. Pero quizás el COE debería  abrir un poco el foco y tener en cuenta a aquellas deportistas, que las hay, con extraordinarios palmarés y que también encarnan perfectamente los valores del deporte y del espíritu olímpico. Con ellas también se está en deuda ya que, nuestras representantes femeninas ha sido históricamente relegadas a un segundo plano por la instituciones deportivas, y especialmente por el COE, 

Cristina de Borbón e Isabel Fernández, únicas abanderadas españolas en la historia

Al repasar el histórico sobre la participación olímpica española, llama la atención que tan sólo dos mujeres han tenido el honor de ser las abanderadas españolas en unos Juegos de Verano. Son Cristina de Borbón, en Seúl 1988, y la judoca y actual vicepresidenta primera del COE,  Isabel Fernández, en Atenas 2004.

«Desde los Juegos de Amberes en 1920, de los 22 abanderados españoles, sólo 2 han sido mujeres»

Algo más de “suerte” han tenido nuestras deportistas en los Juegos de Invierno con las designaciones de Blanca Fernández Ochoa en dos ocasiones (Sarajevo 1984 y Albertville en 1992), Ainhoa Ibarra (Calgary 1988 y Lilehammer 1994) y Mª José Rienda en Turín 2006.

La judoca Isabel Fernández, oro en Sidney 2000 fue la abanderada española en Atenas 2004

En resumen, desde los Juegos de Amberes en 1920, de los 22 abanderados españoles, sólo 2 han sido mujeres, y una de ellas no lo fue por méritos deportivos sino por la fuerte vinculación de la Casa Real con el COE presidido en aquella época por Juan Antonio Samaranch.

El desequilibrio es evidente lo que debe llevarnos a formularnos un par de preguntas: ¿Por qué no ha habido más designaciones en favor de nuestras deportistas? ¿En qué criterios se basa el COE para estas designaciones?.

Una normativa “ad hoc” para el deportista profesional

La normativa del COE en esta materia fue modificada en marzo de 2012 por la Junta de Federaciones Olímpicas. En dicha Junta se aprobó de forma unánime que el abanderado debía ser el deportista «con mejor palmarés presente en los Juegos el día de la inauguración, que haya obtenido su clasificación, y que no haya sido ya abanderado en unos Juegos de la Olimpiada».

Con esta modificación se sentaban las bases de las futuras designaciones, saliendo favorecidos aquellos deportistas que compiten en circuitos y competiciones “profesionales”, y con una amplia trayectoria deportiva como era el caso de Rafa Nadal o Pau Gasol. De hecho tras esta modificación, Rafa fue designado abanderado para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, sin embargo una lesión le hizo renunciar ocupando su puesto Pau Gasol

Andrea Fuentes

Si nos atenemos al palmarés olímpico, Rafa Nadal poseía una medalla de oro y Pau Gasol, una de plata, conseguidas ambas en Pekin 2008. En las mismas o mejores circunstancias se encontraba la nadadora de sincro Andrea Fuentes, como doble subcampeona olímpica. Además la nadadora contaba, por entonces, con 26 medallas conseguidas en campeonatos de Europa y del Mundo de las cuales 6 eran de oro, 13 de plata, y 7 de bronce. Por su parte Pau tenía en ese momento 6 medallas obtenidas en campeonatos continentales y Mundiales de las cuales 3 eran de oro, 2 de plata y una de bronce.

El COE no valoró el extraordinario palmarés de la nadadora española y designó a Pau Gasol como sustituto de Rafa, cuando, en virtud de la norma recién aprobada, debería haber sido elegida Andrea Fuentes. 

Volviendo a la normativa, nos encontramos que para Río 2016, varios son los deportistas que parten con los mismos méritos olímpicos: Rafa Nadal, Marina Alabau y la tripulación formada por Tamara EchegoyenÁngela Pumariega y Sofía Toro cada uno con una medalla de oro. A ellos se suma Mireia Belmonte, única deportista española capaz de conseguir dos medallas de plata en Londres.

Si comparamos el palmarés de estos deportistas, observamos que más allá del oro olímpico en 2008, Rafa Nadal lo ha ganado casi todo: 14 torneos de Grand Slam (nueve veces ganador en Roland Garros, dos en Wimbledon, uno del Open de Australia y dos en el Open de Estados Unidos), 4 veces campeón de Copa Davis con España, 27 títulos de Master 1000…. su lista de éxitos deportivos es inagotable. 

Mireia Belmonte tras ganar una de las medallas de plata en Londres 2012

Mireia Belmonte, no se queda atrás. Además de las dos medallas de plata obtenidas en Londres 2012, cuenta también con un extenso palmarés internacional con 34 medallas en campeonatos de Europa y Mundiales de las que 20 son de oro, 9 de plata y 5 de bronce. Además ha sido plusmarquista mundial en cinco ocasiones de las que aún siguen vigentes tres. Quizás sea la deportista española con más opciones de medalla en estos Juegos de Río ya que participará en más pruebas.

Tamara Echegoyen, medalla de oro en Londres 2012, es 5 veces campeona del mundo, la última en la clase 49er FX este mismo mes de febrero, y 3 veces campeona de Europa, mientras que Marina Alabau tiene en su poder diez medallas en la clase RS:X, siete de oro, dos de plata y dos de bronce, y una de oro en clase RS:One, todas ellas en campeonatos de Europa y del Mundo.

Ante estos datos podríamos decir que la decisión final debería estar entre Rafa Nadal y Mireia Belmonte ya que son los dos que tienen mejor palmarés. 

«Ya es hora de que los organismos deportivos vayan más allá de las palabras de reconocimiento y las «palmaditas» en la espalda, y empiecen a demostrar con gestos y acciones que apoyan a nuestras deportistas.»

Los tres «lapsus» del Comité Olímpico Español: Miriam Blasco, Conchita Martínez y Andrea Fuentes

El COE está en deuda con el deporte femenino español. Se olvidó de Miriam Blasco, la primera deportista española en conseguir una medalla, que además fue de oro, en unos Juegos de Verano, cuando apenas una década antes lo había hecho con el regatista Jan Abascal al designarle abanderado para Los Ángeles 84 tras conseguir el primer oro de un español en Moscú 80.  El COE  volvió a sufrir una amnesia transitoria con  Conchita Martínez a pesar de que la tenista consiguió tres medallas de plata en tres JJOO distintos, Barcelona 92, Atlanta 96 y Atenas 2004, y sí quiso reconocer a Luis Doreste (oro en Seul 88 y oro en Barcelona 92) y Manel Estiarte (plata en Barcelona 92 y oro en Atlanta 96) por ser «reincidentes» .  Y finalmente miró hacia otro lado para no ver que Andrea Fuentes merecía ser la abanderada de España en sustitución de Rafa en Londres 2012.  

«El COE debería abrir el foco y tener en cuenta a aquellas deportistas, que las hay, con extraordinarios palmarés y que también encarnan perfectamente los valores del deporte y del espíritu olímpico».

Londres 2012, el comienzo de la Edad de Oro del deporte femenino español 

A pesar de todo, los datos y las hemerotecas confirman el ímpetu y empuje del deporte femenino español. La delegación española obtuvo en Londres 2012, 17 medallas de las que 11 fueron conseguidas por nuestras deportistas. Incluso Andrea Fuentes consiguió dos nuevas medallas, una de plata en la modalidad de dúo, junto a Ona Carbonell, y otra de bronce en la modalidad por equipos. Por primera vez en la historia las féminas superaban en medallas a los chicos aupando a España al puesto 21 de la clasificación final,  y evitando así el fracaso de una expedición española que hubiera regresado a las cifras de Moscú 80, donde solo se consiguieron 6 medallas. Pero el deporte es un cohesionador social, y estos éxitos han llegado para sumar sin hacer ningún tipo de distinciones. 

A los oros de Marina Alabau y de la tripulación con Tamara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega en vela, se sumaron las medallas de plata de Mireia Belmonte, por partida doble, de Brigitt Yague, del dúo formado Ona Carbonell y Andrea Fuentes, y del equipo femenino de waterpolo. Y como remate a una participación sensacional llegaron las cuatro medallas de bronce que ganaron la luchadora Maider Unda, la piragüista Maialen Chourraut, el equipo de la sincro, y las “Guerreras” del balonmano.

Andrea Fuentes se retiró en 2013, tras los Juegos de Londres

Londres 2012 fue el inicio de la etapa dorada del deporte femenino español, y desde entonces, los éxitos se han ido sucediendo tanto a nivel individual como colectivo sumando todo tipo de títulos continentales y mundiales. La lista es interminable, Ruth Beitia, Mireia Belmonte, Carolina Marín, Fátima Gálvez, Marina Alabau, Eva Calvo, Garbiñe Muguruza, Carla Suárez, Tamara Echegoyen, Berta Betanzos, Alejandra Quereda, Ona Carbonell, Yanfei Shen, Sandra Sánchez, las selecciones de baloncesto, balonmano, waterpolo, hockey sobre hierba, rugby y fútbol, el equipo de gimnasia rítmica, el de natación sincronizada, e incluso la petanca,…es difícil encontrar un deporte donde las nuestras no sobresalgan a nivel internacional y no solo a nivel absoluto sino también en las categorías inferiores. 

La conclusión es obvia, para todo deportista su máximo sueño es participar en unos Juegos Olímpicos y las mujeres nos hemos ganado por méritos propios el derecho a saltar a la pista en iguales condiciones que nuestros compañeros, por lo que ya es hora de que los organismos deportivos vayan más allá de las palabras de reconocimiento y las «palmaditas» en la espalda, y empiecen a demostrar con gestos y acciones que apoyan a nuestras deportistas en las mismas condiciones que hacen con los deportistas.   Las palabras se las lleva el viento, en cambio los gestos perduran en nuestra memoria colectiva. Dicen que lo que no se ve, no existe… bien, pues ahora es el momento. 

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