“La igualdad está en juego”, por Oihane Puertas Ramírez

Oihane Puertas Ramírez hace un recorrido por el sinuoso camino de la igualdad en el deporte junto a tres mujeres que lo viven desde tres perspectivas diferentes: el del arbitraje con Alhambra Nievas; el de las entrenadoras con Amets Castrejana; y el de las deportistas con Claudia Bermejo.

OIHANE PUERTAS RAMÍREZ | 20 DICIEMBRE DE 2017

En los últimos años, se han conseguido grandes avances en lo que respecta a la igualdad entre hombres y mujeres. Este progreso refleja, sin duda alguna, el desarrollo de nuestra sociedad. Esta mejoría en favor de la igualdad de género, también se manifiesta en el deporte: la participación de la mujer se ha incrementado en los últimos años. Sin embargo, la participación de los hombres sigue siendo, con diferencia, mayor que la de las mujeres. Según el Anuario de estadísticas deportivas 2017, el 21,5% de las licencias en los deportes federados son de mujeres, y el 78,5% restante pertenecen a hombres. De los pocos que llegan a ser deportistas de alto nivel, solo el 35,4% son mujeres.

Las mujeres y los hombres deportistas no suelen ser tratados por igual, y no suelen tener ni los mismos recursos, ni los mismos derechos. A los equipos femeninos no se les da tanta importancia como a los masculinos, y no tienen tantos seguidores como los masculinos. Estas diferencias tienen que acabar.

«Creo que el acceso y la participación deportiva de la mujer es un peldaño consolidado. Sin embargo, la desigualdad en el universo deportivo existe y es real, porque hay ciertas condiciones en la participación que no son paritarias», ha declarado Amets Castrejana, entrenadora del equipo de rugby femenino del Hernani. Alhambra Nievas, árbitra internacional de rugby, cree que hay que romper con separar los deportes según el género (“deportes de mujeres” y “deportes de hombres”). La mejor árbitro del mundo afirma que «de todos modos, creo que ahora está más integrado que tanto los hombres como las mujeres hagan cualquier deporte». Además, «ha habido un crecimiento en el número de mujeres que practican deportes».

Las árbitras Alhambra Nievas y Joy Neville, han llegado a la cima del rugby mundial

La desigualdad entre los hombres y las mujeres se percibe con mayor intensidad en los medios de comunicación. «Este año han empezado a escribir una pequeña crónica cada vez que jugamos en Donostia. Aun así, a los chicos les hacen muchos reportajes, y aparecen más veces en los medios de comunicación», dice Claudia Bermejo, jugadora de hockey sobre hielo en el equipo Txuri-Urdin de San Sebastián. Bermejo también advierte diferencias en los horarios de entrenamiento, ya que su equipo entrena desde las once hasta las doce de la noche; «los chicos tienen mejor horario». Nievas también nota la desigualdad en los medios de comunicación: «no tenemos la misma exposición mediática, que es muy importante; y no tenemos el mismo apoyo en cuanto a empresas que inviertan en deporte femenino, porque una empresa no va a invertir en algo que no se ve». Asimismo, la árbitra percibe una carencia de mujeres en las directivas de los clubes, y en puestos como árbitras y entrenadoras.

Una sociedad patriarcal y machista

Claudia Bermejo cree que la razón de las diferencias de género en el deporte es la «sociedad patriarcal» en la que vivimos. «Los hombres siempre han tenido el poder, también en el ámbito deportivo. Antes, solo los hombres hacían deporte, y aunque hoy en día esta situación ha ido evolucionando, no ha cambiado del todo; puesto que esta sociedad sigue siendo machista y no se les da la misma importancia a los equipos femeninos y masculinos». Para Nievas, son dos las razones de esta desigualdad: «por una parte, es por cuestión cultural: hasta hace 30 años las mujeres estaban en su casa, y tenían muy pocas opciones de hacer otras cosas. Esto ha cambiado, pero es un proceso, y supongo que necesitamos más tiempo. Creo que los clubes tienen que apostar más por los equipos femeninos».

Claudia Bermejo, jugadora del equipo Txuri-Urdin de San Sebastián

Para Bermejo, «la limitación más obvia para conseguir la igualdad radica en que nuestra sociedad es machista, ya que no se les da ni el mismo valor, ni el mismo respeto a los deportes femeninos y masculinos. En nuestra sociedad, todavía se cree que el deporte es cosa de hombres».

Alhambra Nievas ve difícil que se invierta en deporte femenino, hasta que no se le dé más espacio y visibilidad. «Creo que es importante que se pueda consumir deporte femenino para que se pueda invertir en deporte femenino. El siguiente paso creo que es que haya más mujeres en las directivas, para que realmente podamos visibilizar que somos iguales y que podemos ejercer en cualquier puesto y función dentro del mundo del deporte». 

Muchas veces, las mujeres tenemos más obstáculos que los hombres a la hora de llevar a cabo nuestra carrera profesional. Nievas, en cambio, no cree haberse encontrado con obstáculos de este tipo: «yo no siento que haya tenido inconvenientes. He tenido que soportar a veces comentarios poco positivos por ser mujer, pero creo que han sido por parte de gente que no ha sabido apreciar lo que hago. He hecho lo que más me gusta y creo que nadie me ha puesto ninguna traba por ser mujer. Y a mí se me ha exigido lo mismo que a mis compañeros». Al contrario de la árbitra, la jugadora donostiarra de hockey, Bermejo sí que ha sufrido obstáculos: «aunque este año tengamos las mismas ventajas que los chicos, hasta ahora, nosotras hemos tenido que pagarnos todo el material, mientras que a ellos se lo daban».  Sobre este aspecto la entrenadora Amets Castrejana ha expresado que «En el deporte me he encontrado con gente que apoya el deporte femenino, pero si es verdad que he apreciado actitudes inconscientemente paternalistas. Creo que las mujeres no necesitamos que se nos proteja o se nos mime, sino que se nos dote de las mismas oportunidades que nos permitan desarrollar nuestros propios recursos».

En general, es más difícil para las mujeres dedicarse profesionalmente al deporte. Bermejo ve imposible dedicarse profesionalmente al hockey sobre hielo: «la portera de la selección está jugando fuera, en otro país, y el dinero le llega con gran dificultad para pagarse los gastos. En los equipos femeninos te pagan la casa y el material, nada más». Nievas, sin embargo, lo ve posible: «yo soy un ejemplo de esto. Soy el único árbitro de todos mis compañeros que vive profesionalmente de ello. Por lo tanto, es posible, pero hay mucho por mejorar».

Amets Castrejana dirigiendo un entrenamiento. Foto: Noticias Gipuzkoa

La igualdad, un derecho

Las tres mujeres encuentran necesario el cambio de esta situación de desigualdad. «La igualdad de oportunidades en el deporte y en la vida es un derecho que no depende del género, de la raza o de la clase social. Y esto aún hay gente que no lo tiene claro, o que no lo evidencia sus conductas», ha expresado Castrejana, mientras que para Bermejo la importancia que reciben los deportes femeninos y masculinos es muy diferente, y esto tiene que acabar: «Los deportes femeninos todavía son minoritarios, y no se valoran por igual».

Para conseguir la igualdad entre ambos géneros, hay que hacer ver que conseguirla no es solo responsabilidad de las mujeres, sino de toda la sociedad. Para ello, según explica la psicóloga deportiva Amaia Ramírez, las mujeres deben adoptar un rol más activo en el deporte, y los hombres, un rol más contemplativo.

Castrejana cree que «hay que seguir facilitando el acceso a más mujeres a la práctica deportiva. Incorporándose también a las estructuras de los clubes o federaciones, para incluir otros puntos de vista y modos de hacer las cosas; intentando dar respuesta a las necesidades de todos, independientemente del género».

Según Bermejo, hay que darle más importancia a los deportes femeninos en los medios de comunicación; «los hombres y las mujeres tienen que aparecer por igual». Asimismo, opina que hay que establecer horarios más dignos para los entrenamientos de los equipos femeninos.

Finalmente Alhambra Nievas aboga por la vía legislativa y educativa  «Yo haría tres cosas. Primero, crearía una ley para ampliar el número de horas de deporte en la televisión para que se viera más deporte femenino. Después, haría un programa en los colegios para que fuera obligatorio para las niñas y niños que rotaran y probaran más deportes. Por último, haría una ley con la que los clubes que tuvieran un tanto por ciento de mujeres en la directiva, obtuvieran algún tipo de ayuda extra, para potenciar que haya más mujeres en las directivas tomando decisiones. Al fin y al cabo, nosotras somos quienes mejor entendemos la realidad del deporte femenino, y si no hay nadie reflejando esa realidad, es difícil que se hagan cosas para cambiarla, para que el deporte femenino tenga más recursos y sea más apoyado». También ha afirmado que esta situación se puede cambiar, «nosotras tenemos que ser las primeras valientes en dar el paso, y no nos tiene que dar miedo hacer cosas diferentes».

[icon size="16" icon_bg_color="#" icon_bg_colorh="#" icon_bd_color="#" icon_bd_colorh="#" square_radius="0" type="vector" icon_color="#" icon_color_hover="#" icon="momizat-icon-quill"]Oihane Puertas Ramírez estudia Comunicación Audiovisual en la Universidad de Mondragón. Ha sido jugadora de balonmano en el club guipuzcoano Bera Bera, donde también ha practicado karate. En la actualidad juega al rugby en el equipo del Hernani CRE y acaba de arbitrar su primer partido de rugby. Para Oihane "la visibliidad del deporte femenino supone la manifestación de la igualdad en el deporte y, por tanto, en todos los demás ámbitos de la vida cotidiana". 

 

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