Jorge Dueñas: “Las españolas tienen un espíritu de superación que marca la diferencia”

La historia reciente del balonmano femenino español no se entiende sin Jorge Dueñas. Desde que se hiciera cargo del combinado nacional en el año 2007 hemos pasado de acudir a las fases finales de mundiales y europeos “a ver qué pasaba” a ganar cuatro medallas. “Yo soy el primer sorprendido”, reconoce en una entrevista en exclusiva a la revista Líderas el principal artífice del milagro de las ‘guerreras’.

 

LIDERAS I 21 DE ABRIL DE 2015

 

P. Dos platas continentales, bronce en el mundial de Brasil, bronce en los Juegos Olímpicos de Londres… ¿Qué ha cambiado en los últimos años para que España se sitúe en la élite del balonmano femenino?

R. Bueno, esto no surge de la noche a la mañana. Es parte de un proceso que empieza hace años a nivel de clubes, luego se extiende a la selección española y culmina con la conquista de la plata en el europeo de Macedonia. A partir de ahí esta generación de jugadoras empieza a creer en sus posibilidades y da el gran salto que abre el camino hacia nuevos triunfos.

P. ¿Se podría decir que en aquel campeonato cambio la mentalidad del equipo?

R. Por supuesto. Por aquel entonces sólo con el mero hecho de estar clasificados para disputar un europeo o un mundial era motivo de satisfacción: se iba, sin presión, a ver qué pasaba. Esa primera medalla lo cambió todo. A partir de ese momento el equipo ya no se conforma con asistir a los campeonatos, sino que aspira a mucho más.

“El mérito de este grupo es increíble. Hemos pasado de no ganar nada a lograr cuatro medallas”

P. Se ha hablado del milagro de Dueñas, de un equipo muy sólido, del ambiente, del compañerismo… ¿Cuáles son las claves del éxito de las ‘guerreras’?

R. Este grupo tiene grandes cualidades. Por un lado, debemos tener en cuenta que es un equipo con mucho talento. Se habla siempre del espíritu de lucha y de las ‘guerreras’ (un seudónimo que se acuñó en los JJ.OO. de Londres). Desde luego son guerreras, pero si sólo fueran eso no conseguiríamos nada importante. Hay un grupo de mucho talento, jugadoras de gran calidad que saben lo que es jugar al balonmano y saben lo que es la alta competición. Y todo ello acompañado con ciertas dosis de equipo batallador y luchador que siempre da la cara.

Por otro lado, cabe destacar el buen ambiente y el feeling de todo el grupo y cuerpo técnico para que las cosas fluyan. Al contrario de lo que ocurre en un club, en unos europeos o en unos mundiales te juegas el campeonato en dos semanas. Necesitas ser muy fuerte mentalmente para que la competición no se te eche encima. Es decir, tanto si ganas como si pierdes tienes que reaccionar de un día para otro, no hay tiempo para celebrar las victorias ni digerir las derrotas.

P. ¿Cómo ve al equipo actualmente? ¿Cree que tantos triunfos y tantos reconocimientos pueden acabar jugando en nuestra contra?

R. Yo creo que no. Es una de las cuestiones en la que hago más hincapié: los éxitos duran poco y lo importante es seguir teniendo ilusión por competir. Si pierdes esa ilusión, o como yo les digo, la mirada del tigre, las cosas no fluyen igual. Un deportista que pierde la motivación y la ilusión por ganar día a día está pidiendo prácticamente su jubilación.

P. ¿Y ahora qué? ¿Cuál es la meta?

R. Ahora lo más importante es clasificarse para el mundial, pero este grupo tiene marcado en rojo la cita olímpica de 2016. Para muchas jugadoras Río puede ser el final de su carrera en la selección y tienen muchas ganas de hacer un buen papel.

P. ¿Lucharemos por las medallas?

R. La alta competición es muy difícil. Que hayamos ganado medallas en los últimos campeonatos no quiere decir que las vayamos a ganar siempre. Un pequeño detalle te puede llevar de las medallas a quedarte entre los doce primeros. Al contrario de lo que ocurre en el balonmano masculino, donde cuatro o cinco selecciones dominan el panorama mundial, en el femenino actualmente hay muchos equipos buenos. A las noruegas, brasileñas y coreanas, hay que añadir otras potencias europeas que en cualquier momento pueden ser campeonas, como Francia, Dinamarca, Suecia, Rumanía, Hungría, Polonia, Alemania… Estamos hablando de un abanico de países muy amplio.   

 “Si pierdes la ilusión, o como yo les digo, la mirada del tigre, las cosas no fluyen igual”

P. Pero… tantos éxitos y tan seguidos no pueden ser fruto de la casualidad

R. No, claro que no, las casualidades no existen. Pero en estos últimos años han aparecido equipos que se han quedado a tan solo un paso de optar a medalla. Por poner un ejemplo, Francia tiene un potencial increíble, una inversión en balonmano que si la tuviéramos nosotros no sé si seríamos los mejores, pero tendríamos una condiciones inmejorables.

P. Eso da más mérito a las ‘guerreras’ aún si cabe

R. El mérito de este grupo es increíble. Yo soy el primer sorprendido de que hayamos conseguido lo que hemos conseguido. Hemos pasado de no ganar nada a lograr no una sino cuatro medallas. Tiene mucho mérito, sobre todo, esta última, la conseguida en la final del Campeonato de Europa de Hungría frente a Noruega, en la que se habían retirado jugadoras muy importantes y habían entrado otras nuevas. La mujer española, en general, tiene un espíritu de superación y una ambición que marca la diferencia.

P. De los 172 partidos que ha dirigido a la selección femenina de balonmano, ¿con cuál se quedaría si sólo pudiera elegir uno?

R. El partido contra Corea en el que conseguimos la medalla de bronce de los JJ. OO. de Londres quizá ha sido el más importante desde el punto de vista mediático, ya que la repercusión que tienen los juegos olímpicos no la tiene ninguna otro torneo; no olvidemos que hay gente que nunca ve balonmano y cuando llegan las citas olímpicas con capaz de seguir la competición entera con gran interés.

Sin embargo, nada de eso hubiera ocurrido si no hubiéramos conseguido la medalla del europeo de Macedonia de 2008. Yo creo que aquella plata nos abrió los ojos y nos dio la confianza para seguir consiguiendo éxitos importantes.

P. Antes recordaba que en 2008 había una liga nacional muy fuerte y competitiva, sin embargo, actualmente hay muchas jugadoras de la selección que juegan en equipos extranjeros ¿Por qué?

R. La situación en España ha cambiado radicalmente. Antes disfrutábamos de una liga en la que los 14 clubes que estaban en la máxima categoría tenían muchas jugadoras que se dedicaban por entero al balonmano. Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla. En la actualidad la liga de balonmano femenino es bastante amateur: hay pocos clubes con una estructura profesional y pocas jugadoras que puedan tener una dedicación plena al balonmano.

Sin duda, el balonmano es uno de los deportes que más ha sufrido la crisis. Los clubes han visto como han ido perdiendo sus patrocinadores y los apoyos institucionales que tenían antes. De hecho, muchos equipos importantes tanto de la sección masculina como de la femenina han desaparecido, incluso algunos que han llegado a ser campeones de Europa (Balonmano Atlético de Madrid, el Teka o el Portland San Antonio).

La situación que se ha creado es muy preocupante. Es importante que las jugadoras de primera división puedan tener cierta estabilidad económica que les permita centrarse en la competición sin estar pendientes de si van a cobrar o si tienen que gastarse dinero de su bolsillo para hacer los desplazamientos.

“Somos un país de fútbol. Pero solo de fútbol masculino porque el femenino apenas se conoce”

P. Siga contando, por favor

R. Es una pena que tengamos un nivel de deporte femenino tan alto como el que tenemos y no se reconozca como se merece. En cualquier otro país del mundo estarían ensalzándolas y vitoreándolas y aquí, sin embargo, se les da importancia en el momento y luego se las olvida: en los países nórdicos, por ejemplo, las jugadoras de balonmano son muy populares y gozan de un gran reconocimiento. En Hungría o Rumanía, el deporte femenino tiene una repercusión mediática; muchas semanas veo por televisión partidos de la liga femenina rumana mientras que en España eso sería impensable.

“El balonmano es uno de los deportes que más ha sufrido la crisis

 

Y se podrían poner muchos más ejemplos: el último campeonato de Europa ha sido en Hungría y hemos tenido muchísimo público y no sólo cuando jugaba la selección húngara, sino también cuando jugaban otros equipos.

Todas esas cosas te dan un poco de envidia. Ver como el deporte femenino cuenta con el reconocimiento del público y de los medios en muchos países. Quizá menos que el masculino, vale, pero no hay ese salto tan importante como hay aquí.

El máximo exponente de lo que digo es el fútbol. Somos un país de fútbol, pero solo de fútbol masculino porque el femenino no lo conoce nadie. Si yo te pregunto el nombre de una jugadora de primera división, ¿tú qué me responderías?

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