España, el genuino «Dream Team» del baloncesto europeo

La Selección femenina de baloncesto doblega a Francia (86-66) y se proclama campeona de Europa por segunda vez consecutiva.

LÍDERAS VÍA FEB | 8 JULIO DE 2019

Empiezan a quedarse cortos los adjetivos para calificar la trayectoria trazada por la Selección Femenina en los últimos siete veranos. Son ya siete medallas consecutivas en grandes campeonatos. La última, el oro logrado en este Eurobasket en el que ha dado un puñetazo encima de la mesa. Sin Alba Torrens y Sancho Lyttle, sus buques insignias en los dos anteriores títulos europeos, España ha ofrecido una lección de resistencia, pundonor, clase y fe. Como en 2013 y 2017, Francia volvió a darse de bruces con el corazón del equipo de Lucas Mondelo. El Seleccionador que ha edificado esta era dorada e irrepetible. Un grupo eterno y campeón que sucede a la URSS como los únicos países en revalidar una corona continental. Pura leyenda.

En medio de la tormenta que comenzó a sacudir la capital serbia poco más de una hora antes del inicio del duelo, la menuda Epoupa golpeó primero. Aunque la verdadera tormenta fue la Femenina. Marta Xargay comenzó la final como inauguró el torneo. Viendo el aro como una piscina. Enchufando todo lo que le llegaba. Nicholls, autora hasta entonces de 3 asistencias, retomó la faena para poner el 17-8 en apenas 3:45. Una salida fulgurante que obligó a Valerie Garnier a detener el partido. Las Bleues se apoyaron en Gruda y redujeron la brecha hasta el 19-18. Un parcial de 2-10 que hizo a Mondelo solicitar un tiempo muerto. Se reajustaron las ideas, se ganó aplomo en defensa con Laura Gil y con dos bases en pista (Silvia Domínguez y Cristina Ouviña) en cancha se retomó la frescura. Al mismo tiempo que se mantenía el acierto exterior para firmar un 6/8 en triples en el primer cuarto. La mayor anotación de siempre la Selección (32-21) en el acto inicial del Eurobasket.

Tras el recital ofensivo, costó algo más ver aro en los compases iniciales del segundo periodo. Fue Silvia tras una jugada orquestada por la pizarra quien abrió la lata. Los dos contra uno sobre Gruda, la única rival acertada, en el poste ayudaban a cortocircuitar la ofensiva gala. Mientras, se iban sucediendo los aciertos en una España muy fluida y con las ideas claras (46-29). Anna Cruz finiquitó una jugada de manual con un triple desde la esquina y España se marchó al vestuario con un +14 (50-36). Las sensaciones eran muy positivas. Ahí están los datos para refrendarlo. Es el cuarto equipo al descanso se va con 50 tantos al descanso en un Campeonato de Europa. Los anteriores, las ya extintas Unión Soviética y Yugoslavia.

La salida en el tercer cuarto se antojaba clave. Gruda y Hartley trataron de comandar una reacción francesa que se quedó en nada. Cuando borraron la psicológica renta de los diez puntos (52-44), la muñeca de Xargay apareció para apagar el fuego. España recuperaba la calma y Casas estiraba la ventaja a los 16 tantos. Francia no bajaba los brazos, pero una canasta de Silvia Domínguez al cierre del tercer cuarto mantenía el +14 (70-56) del descanso para la Selección.

Que lo acabó bordando también en los últimos 10 minutos. Los abrió con un triple demoledor de Xargay (73-56) y un espíritu de anticipación, intensidad y velocidad que dejó a las francesas definitivamente KO: su primera canasta no llegó hasta jugados 4 minutos, y fue cuando ya España dominaba por +18 (74-56). Pero incluso con el oro cada vez más cerca no bajó la Selección su ritmo, ni en ataque ni en defensa. Y llegó a dominar por hasta 23 puntos (82-59) a falta de poco más de 2 minutos. Poco después, el banquillo español celebró una canasta de Ouviña como la definitiva, y Mondelo hizo un cuádruple cambio para que Vilaró y Pina –que no habían jugado hasta el momento- pudieran compartir también en la pista la gloria del oro.

ESPAÑA 86 (32+18+20+16): Palau (12), Cruz (6), Xargay (23), Nicholls (6), Ndour (4) – quinteto inicial – Domínguez (13), Ouviña (9), Casas (2), Vilaró (0), Pina (2), Gil (9) y Abalde (-).
FRANCIA 66 (21+15+20+10): Epoupa (4), Miyem (11), Gruda (18), Ayayi (7), Johannès (7) – quinteto inicial – Bankole (-), Fauthoux (-), Chartereau (-), Rupert (-), Hartley (17), Badiane (-) y Chevaugeon (2).

FOTOS: ALBERTO NEVADO/FEB

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