El arbitraje femenino busca su sitio en la élite del balonmano

El arbitraje femenino sigue en ascenso. El pasado mes de diciembre se celebró en Granollers un Clinic organizado por el Comité Técnico de Árbitros de la Real Federación Española de Balonmano en el que participaron once árbitras de categoría nacional.

LÍDERAS | 18 ENERO DE 2018

El arbitraje es un mundo complicado para las mujeres. Nos cuesta entrar en él y mucho más llegar a la máxima categoría y un claro ejemplo de ello lo tenemos en el balonmano. En la actualidad no hay ninguna árbitra en la máxima categoría masculina y femenina de este deporte. Tenemos bajar un peldaño, División de Honor Plata, para encontrarnos con tan solo tres árbitras entre los 36 colegiados, y en Primera Nacional son 10 entre los 145 designados para esta categoría. Entre las causas de esta baja presencia de mujeres en las ligas nacionales del balonmano, la dispersión geográfica, la conciliación con los estudios, la familia y el trabajo, y el abandono temprano de la actividad ante las dificultades u obstáculos de todo tipo a los que se enfrentan.  

Uno de los objetivos del Comité de Árbitros de la Real Federación Española de Balonmano que preside Pablo Permuy es potenciar el arbitraje entre las mujeres y para ello el pasado mes de diciembre se celebró en Granollers un Clinic Femenino en el que participaron las máximas exponentes del arbitraje femenino en España.   

El curso estaba enmarcado en el Programa Mujer y Deporte del Consejo Superior de Deportes y en el participaron once de las trece colegiadas que militan en la temporada 17/18 en categoría nacional, entre las que se encontraban la pareja formada por Tania Rodríguez y Lorena García, que junto con la canaria  Mª Fernanda Espino son las únicas mujeres que arbitran en División de Honor Plata,  mientras que el resto pertenecían a Primera Nacional..

Fuensanta Muñoz y Cristina Fernández

Cristina Fernández, responsable de Arbitraje Femenino,  y la observadora arbitral, Fuensanta Muñoz, dirigieron el Clinic, y estuvieron apoyadas por Ricardo Nuez, responsable de la División de Honor en el Comité Técnico de Árbitros, y por el observador Alfonso Bustelo.   El objetivo principal de estas jornadas era reforzar el trabajo de las colegiadas que durante la presente temporada participan en categoría nacional.

En el stage se impartieron varias ponencias de carácter técnico, además de contar con una charla de los colegios de División de Honor Élite Roland Sánchez y Enric Escoda a las que también asistieron once árbitras pertenecientes al colectivo arbitral de la Federación Catalana de Balonmano. Posteriormente, se  designaron diferentes partidos en competición oficial, para ser revisados y plasmados en un informe individual sobre arbitraje. Además del refuerzo de la motivación y la autoestima, las árbitras trabajaron en esta jornadas tres aspectos técnicos como la progresividad, los pasos y los 7 metros. 

Fuensanta Muñoz, hacía balance de las jornadas afirmando que: “El objetivo era concentrarlas y poder trabajar con ellas de cerca para ayudarlas, principalmente en la motivación y autoestima, ya que a las mujeres árbitras les cuesta más reforzarse ante los errores. Necesitábamos transmitirles la manera de trabajar esa carencia”.

Para Muñoz, el balonmano español no es un caso aparte: “Esta característica coincide con los trabajos lanzados recientemente por la IHF  con motivo del Mundial Femenino de Alemania 2017”.

El acceso de las mujeres al arbitraje de élite es, precisamente, uno de los retos de la IHF que quiere en un futuro próximo, que sean las mujeres las que arbitren las competiciones femeninas, y los hombres las masculinas, con lo que no coincide plenamente Fuensanta Muñoz que precisa que “a nosotras también nos gusta arbitrar las categorías masculinas, y si somos mejores también a los chicos les gusta que les arbitremos. Es una cuestión de méritos y no de género”.

Lo cierto, es que la celebración de este Clinic, ha levantado suspicacias dentro del seno arbitral en el balonmano español y varios de sus miembros han criticado que se realicen estas concentraciones ya que ven el ascenso de las mujeres en el balonmano como una amenaza. En este sentido Muñoz es tajante: “Los chicos están con la mosca tras la oreja, se piensan que vamos a subir como la espuma, pero no es así, las mujeres subiremos por nuestros méritos y nuestro trabajo”. 

Para este año 2018 están previstas nuevas acciones de este tipo gracias a las subvenciones del Programa Mujer y Deporte del Consejo Superior de Deportes, y ya se está trabajando en una nueva convocatoria para Semana Santa que tendrá su continuidad en los sectores. “Vamos a hacer todo lo posible por incluir este año una pareja femenina en la Copa de la Reina y estamos trabajando para conseguirlo, pero no queremos estrellarnos. Es demasiada la exposición pública, y los errores pueden jugar en nuestra contra”, concluye con cautela Fuensanta Muñoz

 

Deja un comentario