DESAFÍO CANTABRIA | Aventura entre el mar y la montaña en la Copa Ultra

En San Vicente de la Barquera arranca esta noche una carrera de 90 Km entre el Cantábrico y los Picos de Europa, es el Desafío Cantabria 2018.

LOLA CAMPOS | 5 OCTUBRE DE 2018

Lola Campos

Alcanzar una meta deportiva es el sueño de todo corredor que se precie y esta es la ultima prueba puntuable de la Copa Fedme de Carreras por montaña de Ultra distancia. En San Vicente de la Barquera arranca esta noche, una carrera de 90 Km entre el Cantábrico y los Picos de Europa. Un sueño para amantes de alturas y caminos de cabras, con una marcha a pie nocturna de 24 kilómetros asequible para todos. Kilómetros y kilómetros de paisajes alucinantes.

El Desafío Cantabria es una carrera ultra trail de montaña. Desde la misma línea de salida en San Vicente de la Barquera (Cantabria) ya se divisa la meta. Es un punto de lo Picos de Europa, no muy lejano si eres un pájaro y vas en línea recta, pero a un abismo sideral si tienes que llegar a pie. Te esperan 13.000 metros de desnivel; casi 90 kilómetros de sinuosos caminos de cabras; y el aliento de 300 corredores, que, como tú, están a punto de hacer la misma locura: esta ultra trail del mar a la montaña solo indicada para valientes o suicidas, según cómo se mire. Simplemente apuntarse ya es un acto de fe.

Sale de San Vicente de la Barquera y llega a Cades, por la ruta fluvial del Nansa. Y para vivir la experiencia con antelación, Violeta Russell, una corredora de grado nos explica los secretos de esta prueba y sus entrenamientos para afrontarla por primera vez. Técnica Deportiva del Medio Rural y con años de experiencia en la Fundación Oso Pardo, Violeta conoce el recorrido como la palma de su mano. Tiene grabado a fuego cada secreto de la montaña. Reconoce huellas, sigue rastros como una apache e identifica cada risco con la precisión de un cirujano.

Desafío Cantabria simboliza el auge del deporte al aire libre. Es espectacular porque parte desde San Vicente de la Barquera y termina en el corazón de los Picos de Europa, uniendo el mar y la montaña, y a la vez, dos tesoros de la naturaleza: el Parque Natural de Oyambre con el Parque Nacional de los Picos de Europa. Son 86 kilómetros mágicos en la modalidad de ultra maratón, que tiene un cupo limitado de 300 corredores. Pero también se puede hacer el Trail, una versión light de 33 kilómetros sin límite de participantes.

La salida del ultra trail es en San Vicente de la Barquera el 6 de octubre a las 00.00 horas. Se trata de un pueblo turístico y marinero que tiene todo lo que un paisajista pudiera soñar. Los corredores pasan al lado de su castillo e iglesia, cuyas piedras de sillería susurran diez siglos de historia. Aunque estamos al nivel del mar, este pueblo no se libra de una configuración en cuesta que ofrece escenarios alucinantes: una playa kilométrica, montañas inalcanzables, puentes medievales y barquitos pesqueros multicolores y brillantes.

A Russell le apasiona esta carrera porque es muy técnica. En otras pruebas de larga distancia se trata solo de hacer kilómetros por un terreno más o menos fácil. Pero claramente, esta prueba no se presta a muchas facilidades. Entre que la mitad de la carrera es por la noche y lo abrupto de los caminos de montaña, a la resistencia física hay que sumar poderes como el salto de las cabras o la visión nocturna de las lechuzas. «No puedes despistarte ni un segundo porque te caes.»

Pronto alcanzamos el vecino municipio de Val de San Vicente donde destacan el paso por la Torre Medieval de Estrada y las vistas desde el Collado de Bielva, en la frontera con el municipio de Herrerías. Aquí se bajan también los 300 escalones de piedra y un hermoso tupido castañar. Son las famosas escaleras del Cristo de Bielva. Un insólito escenario en medio del bosque.

Los 300 escalones enlazan con Puente El Arrudo. Cruce de caminos clave que conecta diferentes valles y municipios. Aquí comienza la primera ascensión seria. Hay que coronar la gran caliza del Monte Arria, que separa los municipios de Herrerías y Lamasón. Se trata de uno de los pasos más espectaculares de la prueba. Entramos en pleno corazón de una Cantabria salvaje. Es una de las zonas más despobladas de la comunidad. Pura naturaleza: te puedes cruzar con venados, lobos o la característica chova piquirroja, que aprovecha los huecos de la roca caliza para sus nidos.

Impresiona la pared por la que subirán los corredores, siguiendo un auténtico camino de cabras. Desde la cumbre se divisa el mar Cantábrico hacia el norte y los Picos de Europa al sur. Un lugar espectacular, lleno de energía, frontera entre la montaña y el mar. Aquí en su cima encontramos vestigios de otras eras de la humanidad, en este caso de la cultura megalítica con algunos menhires y dólmenes. También está salpicada su ladera de invernales, cabañas de piedra diseñadas para refugio del ganado.

«No me puedo dejar llevar por otros corredores. Tengo que ir a mi ritmo. Si me confío al principio lo pagaré. En Lebeña comienza otra carrera, la de verdad», afirma Violeta. En este punto hay un avituallamiento y un denominado ‘Hospital de Campaña’. «Aquí hay que poner el cuenta kilómetros a cero. Empieza el mambo». La localidad de Lebeña se esconde en el Desfiladero de la Hermida. Los corredores han perdido altura y están a 200 metros escasos sobre el nivel del mar. Ahora faltan 40 kilómetros de alta montaña.

El primer escollo se alza dominador. Es el collado de Santa Olaja, de 1.411 metros. Pero hemos entrado en un paisaje brutal, el macizo oriental de los Picos de Europa . A estas alturas, los bosques de hayedos y robles de la media montaña dejan paso a un paisaje lunar, dominado por la roca caliza y los pastos. Sin rastro alguno de árboles, estamos por encima de los 1.500 metros de altitud, en un reino de cabras y buitres leonados.

Cruzando el Collado Cámara (1.694 metros), a punto de finalizar el recorrido, somos testigos de un escena dantesca. Una flota de unos 50 buitres leonados se pelea por despedazar una cabra muerta. «Cuando lo ves en acción entiendes el significado de ser un buitre. Les puede el hambre, a veces se llenan tanto que ya no consiguen remontar el vuelo porque pesan demasiado», cuenta Violeta.

El siguiente objetivo es alcanzar el refugio de Áliva. Aquí hay dos edificaciones: un pintoresco hotel y la conocida como Chalet Real, donde se alojó el rey Alfonso XIII durante una cacería en 1912. Este es el último avituallamiento. Quedan pocos kilómetros para la meta. Hay que coronar la Horcadina de Covarrobres (1.930 metros) al lado del teleférico de Fuente Dé. Cada año el Desafío Cantabria solo está al alcance de 300. Cuánt@s de nosotr@s conseguiremos estar en el nivel requerido de los 5 puntos Itra?

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