¿Debemos entrenar en ayunas?

¿Debemos entrenar en ayunas?  Se trata de una pregunta muy frecuente en torno a los deportistas, sobre todo en aquellos cuyo interés principal es que perder grasa. La nutricionista Raquel García Borreguero nos habla de sus beneficios y peligros.

 

LÍDERAS I 27 DE MAYO DE 2015

 

Entrenar en ayunas o no, esa es la cuestión. Existen diferentes opiniones en cuanto a si favorece o no el rendimiento. Lo que es innegable es que ejercicio físico y nutrición son un binomio inseparable y por ello hemos recurrido a Raquel García Borreguero, nutricionista y dietista además de una excelente esquiadora llegando a participar en los Juegos Paralímpicos de Vancouver 2010 como guía.  

Raquel García Borreguero piensa que si el principal objetivo que pretendemos es perder grasa, hacer ejercicio en ayunas puede estimular al organismo a quemar más grasa, pero conviene hacerlo tomando siempre ciertas precauciones.

Sin embargo, si lo que se pretende es mejorar el rendimiento físico, García Borreguero alerta de que se puede producir una disminución de la resistencia física  siempre que no se realicen más entrenamientos a lo largo del día.

En cuanto al entrenamiento de la fuerza y masa muscular, la nutricionista opina que es mejor entrenar después de una comida ligera. 

García Borreguero basa estas recomendaciones en los siguientes aspectos que siempre debemos tener en cuenta si decidimos entrenar en ayunas:

Durante el ayuno nocturno, que tiene una duración de aproximadamente 9 horas, se produce una disminución progresiva de las reservas de glucógeno en el organismo, lo que supone una modificación del metabolismo que se ve obligado a recurrir a las grasas acumuladas.

– El ejercicio moderado en ayunas, disminuye el grado de vigilancia y de atención. Es recomendable no emprender el entrenamiento con un déficit notable de sueño o estado anormal de fatiga. Para evitarlo se debe beber un té o café justo antes de empezar el ejercicio ya que no cambiará para nada la combustión de las grasas.

– Se debe poner mucha atención al riesgo de hipoglucemia, y es que al realizar ejercicio aeróbico moderado el organismo se expone a este riesgo. La explicación es muy sencilla ya que el ejercicio físico acelera el uso de la glucosa presente en la sangre y, si no tenemos las reservas suficientes, podemos caer en una hipoglucemia a los 30 ó 40 minutos de carrera. Para evitarlo es aconsejable cenar en la noche anterior,  una comida que incluya hidratos de carbono (por ejemplo arroz o pasta) y tomar un desayuno habitual tras la realización del entrenamiento que ayudará a regular la glucosa.

No se deben realizar sesiones de más de 60 minutos en ayunas con ritmo intenso ya que, en vez de utilizar las reservas de grasa, la principal fuente de energía para el organismo es la glucosa.  Como hemos dicho anteriormente al tener los depósitos de glucógeno agotados y la glucosa en sangre baja, nuestro organismo está expuesto a sufrir una hipoglucemia. Además la utilización de proteínas conllevaría pérdida muscular.

Así que mucho cuidado con entrenar sin haber ingerido alimentos, podemos llevarnos una desagradable sorpresa.

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