Beneficios de correr sin gravidez

Corría el año 2004 cuando el científico de la NASA Robert Whalen y su hijo Sean creaban el Alter-G, un tapiz rodante antigravitatorio. Whalen trabajaba en el diseño de programas de ejercicios efectivos para los astronautas de la NASA, y concluyó que se podía reducir el peso corporal utilizando el aire en una cámara de presión controlada, para levantar suavemente al usuario,  minimizando así el impacto contra el suelo con los beneficios que ello implica en múltiples aspectos.

MADRID I 5 DE MARZO DE 2015

Los primeros prototipos fueron probados por la firma Nike en el programa de alto rendimiento para atletas de fondo, y para el equipo de baloncesto Golden State Warriors, de la NBA . En 2007 se empezó a comercializar y llegí a Europa en el año 2009. El Alter-G puede ser usado por cualquier persona y se ha convertido en una herramienta muy útil gracias a sus múltiples aplicaciones.

En el plano médico, este procedimiento es muy recomendable para la rehabilitación de lesiones de las extremidades inferiores, de enfermedades neurológicas y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. En este sentido, es una óptima solución para las personas con problemas de movilidad, ya que este sistema les facilita caminar en un entorno seguro y de forma independiente.

En el plano deportivo es aconsejable para la rehabilitación muscular, así como para el acondicionamiento aeróbico o cardio minimizando el riesgo de lesión.

En el caso de la rehabilitación de lesiones, este sistema ofrece una gran protección de los tejidos dañados, previniendo la atrofia muscular por falta de actividad física y acortando el tiempo de regreso al entrenamiento. Además aumenta el rango de movimiento e implica una mejora del control motor.

Presenta importantes ventajas a las atletas, ya que permite seguir corriendo estando lesionadas o con algún tipo de molestia, facilita el aumento de volumen de entrenamiento sin riesgo a lesiones, y, debido a la pérdida de peso o ingravidez, mejora la velocidad y, consecuentemente, la técnica.

La experiencia merece la pena, cada sesión cuesta unos 12 euros y sólo es necesario el uso de un pantalón especial de neopreno. Una vez sobre la cinta, hay que curbrirse hasta la cintura con una estructura que se llena de aire y se cierra al vacío. A partir de ese momento, se puede caminar o correr con un porcentaje del 20% aproximado del peso de cada cual. Por ejemplo, para una mujer de 60 kilos de peso, se debe iniciar la sesión reduciendo unos 12 kilos, lo que hará que se sienta como una persona de 48 kilos, apareciendo el cansancio más tarde que si corriera con sus 60 kilos. Además, se puede jugar con el desnivel, la velocidad y otros parámetros que lo harán más estimulante.

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