Las renuncias en el deporte femenino español

La mayor visibilidad de deportes como fútbol, baloncesto, balonmano o voleibol es el reflejo del largo y sinuoso camino del deporte femenino español. Equipos y atletas que tienen que renunciar a la práctica y profesionalidad en su especialidad. Equipos y atletas que tienen que pedir abiertamente ayuda.

MADRID I 10 DE MARZO DE 2015

Hace unos meses, Ester, Paloma, Iris, María, Laura y Xandra, jugadoras de floorball en el Club Unihockey-Floorball Leganés y componentes de la Selección Española Absoluta de Floorball, pusieron en marcha la campaña de crowdfunding “Road to Letonia”, buscando aportaciones económicas y patrocinadores de cara a poder participar en el Clasificatorio para el Mundial Femenino de Floorball, que se celebró en Letonia el pasado mes de febrero.
En dicha campaña explicaban que la Asociación Española de Floorball (pendiente del Consejo Superior de Deportes para constituirse en federación) sólo podía correr con los gastos de las inscripciones para participar en dicho campeonato (en este caso, tanto masculino como femenino). Por lo tanto, cada jugadora tenía que acometer el gasto de unos 800 euros que cubrirían preparación, viaje y estancia. Ochocientos euros por representarnos, por representar a España…
En la plataforma que habilitaron y en la propuesta figuraba que necesitaban un mínimo de 3.000 euros. El clasificatorio comenzó el 4 de febrero y habían conseguido 2.837; el resto lo aportaron de su bolsillo y gestiones.
Es un ejemplo más de la situación de las deportistas y del deporte femenino español, en particular. Deportistas que suben a los podios, deportistas que hacen sonar el himno en las competiciones. ¿En qué condiciones han logrado llegar hasta ahí?
Deportistas que no reciben sus partidas presupuestarias, sin subvenciones, sin patrocinadores, sin apoyos institucionales, con ganancias indignas e inmorales, con impagos, etc. Atletas que, finalmente, tienen que renunciar a sus carreras, a su competición, a su deporte, a su vida. Si este repaso que se ofrece a continuación está ocurriendo desde hace décadas en los deportes mayoritarios…, poco cabe añadir.

Fútbol

Nastic de Tarragona

Nastic de Tarragona.

En los últimos años, la Primera División de Fútbol Femenino es un rosario de equipos y esfuerzos económicos para poder inscribirse cada temporada en la máxima categoría, y, para algunos, al final, la renuncia, y tener que deshacer el equipo: Madrid Oeste Boadilla, Fundación Caja Sol San Juan, Torrejón, Gerona, Lagunak, Sant Gabriel, Rayo Vallecano y Osasuna. Otros renuncian a la élite, como el Nastic.

En fútbol sala también se han dado casos. En 2012, el Club Femesala Elche tuvo que dejar la máxima categoría. Atrás quedaban diecisiete años de esfuerzo, siete títulos de liga, dos Copas de la Reina, cuatro Supercopas, una Copa Ibérica y una Copa Intercontinental. No encontró ningún tipo de apoyo, ni local, ni institucional, ni de patrocinio.

En 2013, Cajasur Deportivo Córdoba Fútbol Sala no pudo inscribirse en Primera División de Fútbol Sala Femenino. En su contabilidad, los patrocinadores aparecían con cuantiosos impagos. Este equipo, que había sido campeón de liga en 2009 y 2010, y se había mantenido diez años en la máxima competición, tuvo que “bajar” dos categorías para poder competir “económicamente”.

Deportistas que suben a los podios, deportistas que hacen sonar el himno en las competiciones. ¿En qué condiciones han logrado llegar hasta ahí?

Baloncesto

En el año 2007, el Lanas Stop (Lardero Basket Rioja) renunció a su participación en lo que era la liga de Primera División Femenina de Baloncesto. Más de veinte años llevaba en competición, pero ante la nueva temporada que se presentaba no consiguió plantilla suficiente para soportar el ritmo y la exigencia del calendario.

Empezaba el goteo de problemas, abandonos, empezaba la gran crisis del baloncesto español femenino. En 2011, el Nou Bàsquet Alcoi sólo contaba con siete jugadoras para iniciar la temporada en la Primera División, aunque finalmente logró su inscripción en la competición.

Mientras, en la Liga femenina 2, el Club Náutico Sevilla no pudo comenzar la nueva temporada, pues no encontró economía para ello. Y lo mismo les ocurrió al Club Baloncesto Pío XII, al Extrugasa y al Club Basket Puig d’en Valls en la siguiente temporada, 2012, y en esta competición. Por su parte, el equipo A.D. Cortegada se veía obligado a registrarse en esta categoría tras tener que descartar la superior por falta de presupuesto.

Al finalizar esta misma temporada deportiva, 2012, un histórico, Ros Casares, abandonaba el baloncesto de primera línea, después de trece temporadas y veintisiete títulos en sus vitrinas. Casi recién proclamadas Campeonas de Europa, se quedaban sin patrocinador.

Jugadoras del Celta Bosco

Jugadoras del Celta Bosco.

Al finalizar ese año, el Celta Bosco desistió de plantearse participar en 2013 en Liga Femenina. Tras 16 años en la élite del baloncesto, con dos títulos de campeón de liga (1998-99 y 1999-2000), y uno de Copa de la Reina (2000-01), el club abandonó por motivos económicos. Era el mismo caso del Club de Baloncesto Joventut Mariana, que, sin encontrar suficiente presupuesto, decía adiós a estar en máxima competición del basket, dejando atrás diez años de mucho esfuerzo.

Por su parte, el C.D. Ibaeta Universidad del País Vasco tuvo que “regresar” a la Liga Femenina 2, en 2013, a pesar de que estrenaba ese año el ascenso a la élite. No consiguió apoyo de ninguna institución ni empresa privada. Y con idéntico panorama se vio el C.B. Al-Qazeres, no pudo reunir el aval (70.000 euros) para competir en la Liga Femenina 1.

Terminaba esa temporada y el Hondarribia-Irún anunció que en 2014 no competiría en la Liga Femenina 1, tampoco fue capaz de alcanzar los 70.000 euros del citado aval que marca la Federación Española de Baloncesto.

Los equipos seguían cayendo por falta de base económica. Y en este 2015 abandonaron la Liga Femenina 1 dos escuadras: otro veterano, el Club Baloncesto Ciudad de Burgos, con catorce temporadas en competición a sus espaldas; y el Club Baloncesto Alcobendas, que no encontró patrocinador, apoyo… Pero es que el vigente campeón, Rivas Ecópolis, estaba al borde del abismo, pues no podía inscribirse en la liga por falta de presupuesto. Consiguió el aval que estipula la Federación Española de Baloncesto en última instancia. Luchando hasta el final, habilitó su propia campaña de micromecenazgo y crowdfunding, pero lo que ya no pudo cubrir fue el presupuesto para participar en la Euroliga; ha tenido que renunciar a su plaza y se ha quedado sin participar en la gran competición europea.

Balonmano

La memoria conduce hasta los años 90 cuando ya desaparecieron míticos equipos como el B.M. Zaragoza y el Helios. En 1993 hay otro ejemplo, el V.S. Getafe, equipo de balonmano femenino de esta localidad, necesitaba nueve millones de las antiguas pesetas para continuar en la Primera División, pero no pudo encontrar patrocinador.

En 2004, la Agrupación Deportiva La Jota tuvo que abandonar la división de honor por problemas económicos. En 2013, Vícar Goya no pudo competir en la División de Honor Plata, pues no reunió el presupuesto necesario para ello. Le faltaron 12.000 euros.

En 2012  y tras diecinueve años en la élite del balonmano español, el BMF Elda tuvo que renunciar a jugar en la máxima categoría por falta de presupuesto.  De nada le sirvió sus cuatro ligas y dos Copas de la Reina, entre otros títulos, en la última década.

Esta temporada, el equipo Mar Alicante renunció a la división de honor al no encontrar patrocinadores. Se iba un club en clara evolución, tras haber llegado la temporada anterior a la fase final de la Copa de la Reina; y el Bera Bera, campeón de Liga y Copa del Rey en los dos últimos años, renunció también a disputar la Liga de Campeones por los mismos problemas económicos.

A pesar de los pesares, las deportistas españolas son capaces de conseguir lo imposible: destacar en todas las competiciones internacionales y en el medallero

Voleibol

Al igual que baloncesto y balonmano, los abandonos se ha ido produciendo repetidamente. Recién iniciada la temporada 2011, el Oxidoc Palma (Club 15-15) anunció que se retiraba de la Superliga Femenina de Voleibol. No había dinero para afrontar la competición.

En 2013, el Club Voleibol Diego Porcelos no formalizó su inscripción en la Superliga. Mientras que la Superliga 2, Ciutat de Palma Cide renunciaba a competir. Finalmente, el Club Voleibol Hervás hacía lo propio en la Primera División, por no poder reunir una fianza de 3.000 euros. La solución era competir en una categoría inferior.

El año pasado, el equipo sénior femenino del Club de Voleibol Rochelambert, vigente campeón de la Primera División de Andalucía, tuvo que renunciar, no sólo a competir en la categoría superior que había alcanzado tras su triunfo en 2014, sino en la misma en la que había participado en la edición anterior. No había patrocinadores ni recursos económicos suficientes.

En el mes de enero de este año, 2015, el Club Voley Miranda presentó su abandono en plena competición de la Superliga Femenina. Los motivos no eran otros que los de liquidez y patrocinio, a los que se sumó la correspondiente sanción por parte de la Federación.

Deportes minoritarios

Y es que, si los deportes mayoritarios sufren estos calvarios, resulta fácil imaginar el esfuerzo y preocupación de clubes y deportistas del resto de los deportes.

En 2012, el club de tenis de mesa vallisoletano Collosa TM Valladolid no pudo competir en la Primera División Femenina, ni en la competición europea Ettu Cup. Ya en 2011 había renunciado a participar en la Copa del Rey y en la Copa de la Reina.

Otro equipo y deporte histórico, en este caso de hockey sobre hierba, el Club de Hockey de San Fernando, tenía que dejar en 2010 la Primera División Nacional Femenina, tras siete años en ella. No pudo encontrar patrocinadores.
El patrocinio, el mecenazgo, la falta de presupuesto, la crisis… Estos son sólo unos ejemplos de grandes deportistas españolas que se van quedando en el camino por motivos económicos, y que representan al deporte femenino español.

Y ante este panorama, y a pesar de los pesares, las deportistas españolas son capaces de conseguir lo imposible: destacar en todas las competiciones internacionales y en el medallero. Cabe hacerse dos preguntas: ¿qué está ocurriendo realmente en el deporte femenino?; y, si ellas contaran con las mismas condiciones que ellos en todo el ámbito deportivo, ¿hasta dónde habría llegado ya o y hasta dónde podría llegar el deporte femenino español? Creo que las respuestas las conocemos todos.

Related posts