La maravillosa historia de Encarna Hernández, “La niña del gancho”

Encarna Hernández está a punto de cumplir 100 años, sin embargo sigue soñando que aún juega a baloncesto como en 1931, cuando la bautizaron como ““La niña del gancho””. Como hace 70 años, cada día lee los periódicos, guarda las noticias sobre deporte femenino y las plastifica para su archivo personal. Ya que nadie se acuerda de las mujeres pioneras del baloncesto, lo hace ella.

LÍDERAS I 3 ENERO DE 2017

El pasado 6 de diciembre se estrenó el documental “La Chica del Gancho”, una película dirigida por Raquel Barrera Sutorra, que es un homenaje a esta pionera del deporte femenino español, Encarna Hernández en la antesala de su centenario. Porque la protagonista de esta magnífica historia nació en la localidad murciana de Lorca, un 23 de enero de 1917. A los 10 años llegó a Barcelona junto con sus padres y sus diez hermanos ya que su padre tenía que trabajar en la Exposición Universal de 1929. Allí en la Ciudad Condal se instalan como otras muchas familias del resto de España, en busca de un buen trabajo y un porvenir. 

Y es allí, en tiempos de la República, cuando empezó su pasión por el baloncesto. Tan solo tenía 13 años cuando empezó a jugar con los chicos y chicas de su barrio, en un campo construido por el que más tarde iba a ser su marido. No sólo jugó a baloncesto si no que dominó todo tipo de deportes: ciclismo, patinaje… para ella lo más importante era practicar deporte. 

En esta época se hizo socia del ATLAS CLUB, que estaba situado en la misma calle donde vive, la calle Entença. Su pasión por el baloncesto la convirtió en la máxima anotadora absoluta del club, por encima de los hombres.

El equipo desapareció y entró a jugar en el LAYETANO donde se preparó para participar en la Olimpiada Popular, pero estalló la Guerra Civil y tuvo que dejarlo aunque las bombas no la impidieron seguir jugando a baloncesto.

Al finalizar la Guerra Civil, la Falange buscaba una entrenadora para el equipo de baloncesto de la sección femenina… y salió su nombre. La nombraron Instructora de Baloncesto para que hiciera mujeres fuertes y sanas para la patria.  Aunque se convirtió en un personaje popular en la prensa deportiva local,  sólo cuando jugaba con la Falange cobraba una cantidad módica de dinero, por lo que tuvo que trabajar duro fuera de las pistas y tuvo que compaginar el horario laboral con los entrenamientos.  

El 1944 recibió una oferta del FC Barcelona y allí que se fue a jugar permaneciendo en el club hasta 1953, cuando decidió que, con 36 años, era el momento de ser madre y se retiró de la competición.

¿Cómo era el baloncesto de nuestras pioneras? 

La práctica del deporte de inicios del siglo XX fue considerado una muestra de modernidad, y tanto la publicidad como el arte fomentaba la imagen de estas mujeres modernas. A ello ayudaba el uso de una ropa no tan encorsetada y a un concepto de mujer libre, empoderada, que se cuida físicamente y tiene su propio espacio social.

El baloncesto, o basket-ball, que practicaban estas mujeres es muy distinto al que conocemos hoy día. Según las normas del baloncesto femenino de estos años, había 6 jugadoras en el campo que no podían salir de su zona delimitada: las demarcaciones se delimitaban en áreas que tenían el mismo nombre que el fútbol. Las defensas no tiraban nunca a canasta, las centrales movían el equipo y las delanteras estaban bajo el tablero, esperando a tirar. éstos se realizaban con las dos manos en forma de cuchara, el conocido “lanzamiento del huevo”, o lanzando el balón desde detrás de la cabeza. Muchas veces, no había ni árbitros, y los balones eran de cuero que se deformaba rápidamente y muy difíciles de manejar en canchas de tierra.

Para no poner en duda las normas morales de la época, el uniforme consistía en falda y camisa, pero hubo casos excepcionales como la Sección Femenina de la Falange, que debían llevar un guardapechos con el escudo de la organización y faldas por debajo de la rodilla.

Cuando finalizó la Guerra Civil, la Sección Femenina de la Falange se hizo cargo de la organización del deporte en España. Mientras que rechazaban ciertas pruebas atléticas o el ciclismo por ‘poco femeninas’, fomentaron otros deportes como el hockey, voleibol, tenis o el baloncesto. De hecho, en los años 30 el baloncesto era considerado un deporte femenino y fue difícil popularizarlo entre los hombres.

TRAILER DE LA NIÑA DEL GANCHO

Post source : laninadelgancho.com

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