¿Deprimida? A tu mente le sentaría bien una caminata

En 2030, una de cada seis mujeres sufrirán depresión. Según una reciente revisión, la práctica de ejercicio físico previene la depresión y es un buen aliado en el tratamiento. 

LÍDERAS I 14 OCTUBRE DE 2016

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Foto: Dra. Mayero, psiquiatra de HLA Moncloa

Estar todo el día tumbada en el sofá, poner excusas para no practicar deporte, o pasar otro día más sin moverte, pueden pasarte factura a nivel físico, pero también a nivel psicológico. Según el artículo publicado por la Dra. Sara Mayero, psiquiatra de HLA Hospital Universitario de Moncloa, las personas sedentarias tienen más riesgo de presentar un cuadro depresivo respecto a las que realizan ejercicio.

La revisión, elaborada en colaboración con el equipo del Dr. Alejandro Lucía y el Dr. Helios Pareja, de la Universidad Europea de Madrid, resalta los beneficios del deporte y demuestra que el ejercicio físico previene la clínica depresiva y es un buen tratamiento coadyuvante. Es decir, “la actividad física es un importante apoyo, aunque no puede sustituir el tratamiento clásico basado en una terapia psicológica y/o farmacológica”, advierte la psiquiatra del hospital.

“La actividad física tiene muchos beneficios conocidos, como la mejora a nivel inmunológico, cardiovascular y circulatorio, y la disminución del estrés oxidativo a largo plazo”, explica la especialista y añade que “cada vez se conoce mejor su papel neuroprotector. Dicho de otra forma, protege al sistema nervioso central de cara a desarrollar un trastorno depresivo, o a mejorar los síntomas que produce esta patología. Además, si sumamos que realizar ejercicio está relacionado con un aumento de la autoestima y una mejoría de las relaciones sociales, todo son ventajas”.

No todos los deportes valen

“Para que el deporte sea válido como parte del tratamiento, ha de ser un ejercicio regular y controlado”, aclara la profesional y continúa que “elegir un deporte que motive al paciente es fundamental, las personas depresivas no tienen mucha voluntad, por esto es ideal optar por actividades que les parezcan placenteras, atractivas y que no sean repetitivas que puedan aburrir a quien las practica”.

A pesar de todas las investigaciones donde se han destacado los beneficios del ejercicio para la depresión, aún queda mucho en lo que avanzar. “A día de hoy, los psiquiatras ni elaboramos planes de ejercicios, ni derivamos a los pacientes a un especialista para que los elabore, ya que previamente habría que establecer unos protocolos que lo permitieran”, confiesa la Dra. Mayero.

La depresión, la epidemia del 2030

Los números asociados a la depresión siguen en aumento. En la actualidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta patología afecta a 350 millones de personas y en 2030 será la segunda causa de discapacidad en el mundo. “Los datos son muy alarmantes, 1 de cada 6 mujeres, y 1 de cada 10 hombres sufrirá depresión”, explica la especialista y añade que “a pesar de ello, esta patología junto con las enfermedades mentales, son un tabú en la sociedad y están infradiagnosticadas”.

“Cuando hablamos de las causas de depresión siempre se piensa en que son problemas externos” comenta la psiquiatra de HLA Moncloa, y agrega que “hoy sabemos que hay un componente biológico muy importante. Se ha demostrado que la serotonina está alterada a nivel hormonal. Además, hay que tener en cuenta el factor genético, ya que esta es una de las causas por las que una persona puede ser más susceptible a la hora de padecer una enfermedad mental”.

Asimismo, cada vez se conocen mejor los factores exógenos que pueden ayudar a provocar un cuadro depresivo o empeorar su pronóstico. “La epigenética nos está ayudando a dilucidar qué factores ambientales deberíamos evitar con el fin de reducir el riesgo de padecer un trastorno depresivo”, concluye la psiquiatra.

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